Valentina Acero Morales
OPRIC
La emergencia sanitaria a causa del coronavirus se ha convertido en el detonante de múltiples contextos de precariedad y ha dejado al descubierto falencias institucionales, que como problemas estructurales desnudan las necesidades de la población y sus condiciones de vulnerabilidad. Ningún país en el mundo esperaba una pandemia, y las medidas tomadas ante tal situación han sido diferenciales, los niveles de mortandad y contagio se elevaron rápidamente alrededor el globo y no todas las naciones han sido capaces de frenar el contagio. América Latina en su condición de periferia y semi-periferia alberga tres de los países con mayor número de contagios en el mundo, Brasil quien ya supera el millón de contagios, junto con Chile y Perú quienes superan los 250 mil enfermos. Múltiples han sido las medidas de contención del virus tomadas por los países latinoamericanos, sin embargo, dichas estrategias de prevención han afectado de manera directa las economías nacionales, y en países como el nuestro ha aumentado el nivel de desempleo y se ha perjudicado el sector informal de la economía, el cual daba sustento a la población perteneciente a los estratos más bajos del grueso social.
Danna Giselle García Rendón
OPRIC
La detención del empresario colombiano Alex Saab en Cabo Verde (África) y su solicitud de extradición por parte de Estados Unidos, exige no pasar por desapercibido el componente político de este proceso, enmarcado en las diferentes acusaciones realizadas al gobierno venezolano en relación al narcotráfico, porque más allá de que sean confirmadas, está entreverado también en el interés político estadounidense por acabar con el régimen de Nicolás Maduro. Esto toca a Colombia, en particular, pues la clase política colombiana no está exenta de los nexos criminales transnacionales con los cuales se quiere acusar de manera aislada a Venezuela. Es por esto, que este caso será el detonante para poner de manifiesto una gran red internacional de crimen organizado que impactará la estructura política de diversos Estados y no solo el venezolano.
Nestor Camilo Carvajal
OPRIC
Desde el surgimiento del coronavirus en Wuhan, China, se han llevado a cabo vuelos y ayudas humanitarias a colombianos en el exterior[1], el primer caso fue el de 14 colombianos atrapados en Wuhan al inicio de la pandemia; esta operación llevada a cabo por la fuerza aérea colombiana y coordinada por la cancillería al parecer tuvo un tinte mas “humano” y un mayor interés[2] que los actuales vuelos “humanitarios” que se están coordinando desde que el coronavirus escalo al resto del mundo. Según cifras de la cancillería, más de 9600 colombianos se encuentran atrapados en el exterior a la espera de vuelos aprobados por el gobierno para ingresar a suelo colombiano con fines humanitarios[3].
Valentina Acero y Danna García
OPRIC
La situación actual derivada por la crisis de la COVID-19 en el país, ha sido uno de los detonantes para ilustrar y poner en evidencia la crisis estructural que se vive en los territorios fronterizos colombianos, en especial, en aquellos que hacen parte de la Amazonía colombiana, región caracterizada por la ausencia estatal y por los problemas históricos de pobreza, inequidad y exclusión social.
Maria Lucia Acevedo Rodriguez
OPRIC
De las últimas acciones en materia de política exterior de Colombia, en cabeza del ex canciller, ahora ministro de defensa, Carlos Holmes Trujillo, encontramos la abstención en el proceso de votación realizado anualmente en la ONU rechazando el embargo que el gobierno de Estados Unidos ha mantenido desde el gobierno de J.F. Kennedy hacia la isla de Cuba. La historia de este embargo es de vieja data, y desde la década de los sesenta ha traído complicaciones en materia de comercio para Cuba; las medidas preliminares que fueron tomadas en la administración Kennedy incluían el tratar como ilegales los viajes de EEUU hacia Cuba, así como las transacciones financieras y comerciales, aunque esta medida pretendía generar escasez y desabastecimiento en la isla, esta logró contrarrestar las medidas gracias a un flujo constante de ayudas desde la Unión Soviética. La caída del muro de Berlín implicó posicionar como uno de los objetivos, perennes hasta su cumplimiento, en la agenda diplomática cubana: el rechazo a la medida de embargo, a razón -desde luego- de los recortes en ayuda que llegaban desde el bloque soviético, ya que los efectos de tal empezaron a sentirse profundamente: El gobierno de Cuba asegura que desde que el presidente estadounidense John F. Kennedy impuso el embargo a Cuba en febrero de 1962, menos de un año después de que Fidel Castro declarase el carácter socialista de la revolución cubana, éste ha provocado perjuicios a la isla por más de 138.000 millones de dólares al cambio actual"