Camilo Esteban Miranda Robayo
OPRIC
A pesar de la compleja situación internacional en América Latina y de los cuestionamientos que ha tenido la política exterior colombiana ante su inmovilismo frente a Venezuela, la hostilidad contra Cuba y las “excursiones” del presidente Duque, parece ser que el sorpresivo cambio que ha tenido la dirección de la cancillería ha obedecido a factores exclusivamente referentes a las presiones política nacional, lo que ya da indicios de que la postura colombiana en el ámbito internacional, cambiará poco o nada.
La crisis institucional en el ejecutivo del presidente Iván Duque, debido a los problemas de incapacidad, parcialidad e ilegitimidad que despertó la cartera en cabeza de Guillermo Botero, resultó en un reajuste del gabinete ministerial que ha llevado a la exsenadora Claudia Blum, a encabezar el Ministerio de Relaciones Exteriores, tras el fichaje de Holmes Trujillo como nuevo Ministro de Defensa. ¿Responde este reajuste a la coyuntura interna y externa del país? ¿Qué podemos esperar de la nueva Canciller?
Claudia Blum es una vallecaucana que fue senadora de la Republica por casi 15 años, siendo fundadora del partido Cambio Radical y permaneciendo en sus filas hasta su retirada del Congreso en 2006. Fue la primera mujer presidenta del Senado y se desenvolvió como embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas, y hasta hace poco hacia parte de Dialogo Interamericano, centro de pensamiento en asuntos políticos del hemisferio. La ahora Canciller no solo ha hecho parte ideológica del Uribismo, con el apoyo a las candidaturas presidenciales de Álvaro Uribe y de Oscar Iván Zuluaga, sino que ha contribuido con altas sumas de dinero a las campañas de dicho sector político junto con su esposo, dueño de la compañía colombiana Tecnoquímicas En el caso de Iván Duque, este recibió $80 millones por parte de la pareja para su candidatura. [1]
Además de la crítica que ha suscitado este sugestivo intercambio de favores, lo cierto y lo que nos interesa en este análisis es como Blum hace parte, al igual que Holmes, de ese círculo ideológico cercano al expresidente Álvaro Uribe, y el presidente Duque ha perpetuado con este nombramiento, la misma doctrina y retórica de política exterior, que ha mantenido desde su llegada a la Casa de Nariño; la re “securitización” de las relaciones internacionales colombianas , dando a la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, un papel central en la justificación del accionar diplomático bilateral y multilateral del país, discurso ahora estructurado alrededor del antagonismo frente a la Venezuela de Nicolás Maduro. Esta se convierte en un embudo en el cual se arrojan todos los “males internacionales” de la región, como las movilizaciones sociales en Chile, Ecuador y el actual paro nacional en Colombia, y por el cual pasan todas las soluciones a las cuestiones migratorias, de narcotráfico, de seguridad, etc.
Lo anterior podemos verlo contrastado en las primeras declaraciones que ha hecho la nueva Canciller desde los Estados Unidos a los medios de Comunicación[2]. Blum hace un recorrido por las líneas de política exterior que seguirá, a las que expresamente califica como una “continuidad” del trabajo ya realizado por la Cancillería.
Para sorpresa de nadie comienza con Venezuela, con la defensa de la estrategia del Grupo de Lima y la insistencia en la aplicación del TIAR, cuyo Órgano Consultivo tiene previsto reunirse el 3 de diciembre. Posteriormente se refiere al socio preferente de esta administración, Estados Unidos, en lo que destaca sin embargo el matiz de aclarar una relación cercana tanto con republicanos como con demócratas, dando tal vez un guiño a los roces que ha habido con la administración Trump por sus exigencias sobre la política de drogas colombiana, proponiendo la diversificación de la agenda entre ambos países.
Continúa la postura soberanista frente a los reclamos de Nicaragua frente a la CIJ, la referencia a la lucha global contra el terrorismo para justificar el abstencionismo en la votación en la ONU frente al embargo a Cuba, el apoyo a la intención de Luis Almagro para reelegirse como Secretario General de la OEA y la confianza en esta última entidad como principal “Foro del hemisferio”. Es curioso anotar las referencias hechas por la Canciller a la acción multilateral del Ministerio, encaminada a insistir en la propuesta de la Corte Internacional Anticorrupción, la asunción de las presidencias de la CAN y la Alianza del Pacifico, la lucha multilateral contra las drogas de nuevo y el enfoque de la “Paz con Legalidad” de la mano con la Misión de Verificación de la ONU y el Consejo de Seguridad.
Esta declaración oficial de que nada cambiará y todo seguirá igual para la política exterior en la administración Duque, se ve más reforzada aun, he incluso sincerada en sus verdaderas intenciones, con las declaraciones informales en la conversación filtrada entre Claudia Blum y el embajador de Colombia en EE.UU. Aquí se reconoce , no solo que la gestión del diplomático en Washington ha estado centrada en favorecer una intervención estadounidense en Venezuela, en garantizar que el tema se mantenga central en la agenda bilateral entre ambos países y en la acción norteamericana en el hemisferio, sino que las propias afirmaciones de Iván Duque, de mantener una salida diplomática de la crisis venezolana, resultan por lo menos engañosas, ante las afirmaciones de Francisco Santos: “Yo lo único que veo es con acciones encubiertas allá adentro, para generar ruido y apoyar a la oposición que allá está muy sola. Si Maduro no se va, Colombia no tiene futuro” [3].
Queda esperar que consecuencias tendrá para la diplomacia colombiana la exposición de estos audios, sin embargo, esta claro por todo lo repasado, que en la “nueva” Cancillería no parece haber redireccionamiento, no parece existir autocritica. Los gritos al cielo frente a Venezuela y Cuba siguen siendo justificados, mientras que el silencio ante las coyunturas en Ecuador, Bolivia o Chile, sumado a la reticencia para tocar los temas de fondo del Paro Nacional en curso, parecen ser una tendencia largo plazo. Este es el resultado de un Ministerio de Relaciones Exteriores que sigue siendo indiferente e inmovilista frente a una coyuntura internacional que ha por lo menos dado cuenta de las deficiencias de la política exterior adoptada, y que solo cambia de cabecera, más no de ideas, ante las diatribas y el margen de acción del presidente Duque cree tener en el escenario nacional, escenario que a su vez, pone actualmente límites a la capacidad de la Cancillería colombiana para dar lecciones de “democracia”, “” y “estabilidad” en el continente.
[1] El Espectador (12 de Noviembre de 2019). Claudia Blum de Barberi es la nueva canciller de Colombia. https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/claudia-blum-de-barberi-es-la-nueva-canciller-de-colombia-articulo-890767
[2] El Venezolano Colombia ( 13 de Noviembre de 2019). Declaración de canciller colombiana desde EEUU. Consultado en : https://www.youtube.com/watch?v=k5mKb5pdPLg&t=319s
[3]Semana (20 de noviembre de 2019). Las tres crisis que desató la explosiva grabación de Pacho Santos. Recuperado de: https://www.semana.com/nacion/articulo/audio-de-francisco-santos-y-claudia-blum-desata-tres-crisis/641104