Camilo Esteban Miranda Robayo
OPRIC
A pesar de la compleja situación internacional en América Latina y de los cuestionamientos que ha tenido la política exterior colombiana ante su inmovilismo frente a Venezuela, la hostilidad contra Cuba y las “excursiones” del presidente Duque, parece ser que el sorpresivo cambio que ha tenido la dirección de la cancillería ha obedecido a factores exclusivamente referentes a las presiones política nacional, lo que ya da indicios de que la postura colombiana en el ámbito internacional, cambiará poco o nada.
María Lucía Acevedo Rodríguez
OPRIC
Nuevamente el presidente de Colombia, Iván Duque, ha realizado un llamado al gobierno cubano para que este entregue a los jefes negociadores de la fallida mesa de Diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). En entrevista con Andrés Oppenheimer de CNN, Duque recientemente declaró: “Me preocuparía una cosa y la digo con mucha claridad, si Cuba privilegia su relación con los criminales a su relación institucional con el Estado colombiano, son ellos los que están poniendo en segundo plano nuestras relaciones. Y si es así, tendríamos que sincerarnos y tomar decisiones”
Camilo Esteban Miranda Robayo
OPRIC
El navío de guerra hundido en 1708 vuelve a ser tema de controversia tras años de discusión sobre las formas de contratación que han estado vinculadas al descubrimiento de su ubicación y a la planeación de su extracción del fondo marino, los diferentes actores internacionales, desde empresas a países, que se adjudican derechos sobre los posibles tesoros hundidos y las propias posiciones divergentes que ha tomado el Estado colombiano frente al tema. Este último punto es el que hace saltar de nuevo a la coyuntura al navío colonial, con el anuncio del Gobierno Nacional, en la voz de la vicepresidenta Martha Lucia Ramírez, de descartar la asignación de parte de los materiales hundidos como pago de la contratación para el rescate del galeón[1]. ¿A qué se debe este cambio de rumbo? ¿Cómo reconfigura esto la estrategia colombiana frente la disputa internacional sobre el barco y sus tesoros?
María Lucía Acevedo Rodríguez
OPRIC
A raíz de las conmovedoras imágenes que han circulado en la prensa mundial durante las últimas semanas, y las escandalosas cifras que revelan la temporalidad devastadora de estos incendios en el Amazonas, las voces de ciudadanos indignados y gobiernos prudentes se alzan para clarificar una opinión respecto a la situación ambiental que se vive en el hemisferio sur y cuyas consecuencias afectan el equilibrio ambiental de miles de kilómetros de ecosistemas. En el orden internacional las voces no se dejaron de oír, y entre ellas, algunas de las que más resuenan para llamar la atención del presidente Brasil, Jair Bolsonaro, tienen que ver con mandatarios de la Unión Europea, pertenecientes a Francia e Irlanda, en cuyas declaraciones se hace referencia a la línea delgada en la que se balancea su apoyo a la firma del tratado que estaba en negociación entre Mercosur y la Unión Europea:
Camilo Esteban Miranda Robayo
OPRIC
La agenda internacional del presidente Iván Duque ha sido de todo menos corta y monotemática. El mandatario no solo se ha reunido varios líderes de estado del continente americano y europeo, añadiendo la paradigmática visita a China, sino que ha participado en distintos escenarios, foros y cumbres internacionales, de carácter político y económico. Los acuerdos de paz no han dejado de ser trasversales dicha agenda, en cuanto se ha defendido el actuar del Gobierno actual frente a los mismos ante la comunidad internacional. Es por esto que no deja de ser cuestionable que ni Duque ni su vicepresidenta hayan aceptado reunirse con el reciente Nobel de Paz (2018), Denis Mukwege, designando a una consejería presidencial para tal fin[1], ¿qué puede explicar este desplante?