Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

Alejandro Osorio Martinez-Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano
OPRIC
Pete Hegseth, “Secretario de Guerra” (como él se denomina) de Estados Unidos afirmó el pasado 12 de agosto en una conferencia en Panamá que Colombia se unirá a la A3C (más conocido como el Escudo de las Américas) como el miembro número 19 en entrar a la iniciativa, además añadió que el país “ya solicitó que el Departamento de Guerra se sume a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas” (Vanguardia, 2026).
Juan Pablo Moyano- Universidad Nacional de Colombia
Laura Sofia Mendoza-Universidad Jorge Tadeo Lozano
OPRIC
El 12 de marzo de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) inició 60 investigaciones bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Tras determinar que 54 economías incumplían estas políticas, Colombia fue incluida en la lista el 2 de junio. Desde el 24 de julio, Colombia y otros 37 países enfrentan un arancel adicional del 12,5%, que se suma a las sanciones de la Sección 232 para sectores como el acero, el aluminio, el cobre y el automotriz. Según Analdex (2026), este sobre-arancel generará un costo adicional de USD 80 millones para las exportaciones colombianas a Estados Unidos.
El anuncio arancelario, hecho a pocos días de la posesión de Abelardo de la Espriella, contrasta con la imagen del nuevo gobierno como aliado estratégico de la administración Trump y pone en evidencia una tensión que va más allá de lo ideológico: Colombia se apresta a volver a mirar al norte como orientación de su política exterior, pero el norte ya le ha enviado una factura. Esta paradoja tiene raíces históricas profundas.
David Muñoz - Universidad Nacional de Colombia
Andrea Redondo - Universidad Jorge Tadeo Lozano
OPRIC

La política exterior colombiana se enfrenta a una serie de anuncios del nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella que ponen en riesgo la diversificación de las relaciones internacionales bajo el supuesto de eliminar la burocracia de la diplomacia (RPP, 2026). Se trata de anuncios que amenazan la estructura multilateral existente y que manifiestan un mensaje claro respecto a las intenciones de establecer un relacionamiento global selectivo.
Así las cosas, se trata del cierre de 14 embajadas y 15 consulados que hacen parte de la definición del rol que le quiere dar a Colombia al alinearse, nuevamente, hacia Washington, en una vuelta al eje tradicional del manejo de la diplomacia.
¿Colombia le da la espalda a África?
África representa para Colombia una plataforma y un espacio importante para ampliar la presencia en mercados emergentes y conseguir una integración horizontal justa, equilibrada y coherente, bajo principios de cooperación y reconocimiento cultural de la identidad colombiana.
Así, la apertura o existencia de embajadas colombianas en el continente africano no solo representa una fortaleza comercial porque se sabe que las exportaciones no minero energéticas (esto por aquel punto importante de la diversificación comercial), durante el último año han representado un crecimiento del 131, 7% según MINCIT (2025), sino que además con la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), la más grande del mundo, se logra una mayor diversificación comercial al ser un aliado importante (El Espectador, 2026), la apertura de nuevas líneas de carga aérea (Ethiopian Airlines), la presencia de emprendimientos liderados por mujeres, entre otros beneficios que se desarrollaron en el gobierno saliente de Gustavo Petro.
Pero, además, se pone en peligro el diálogo y el fortalecimiento de la cooperación sur-sur bidireccional, el posicionamiento de Colombia en una región en crecimiento, la participación de Colombia como proveedor de cooperación técnica, cultural y educativa, además de su presencia como observador de la Unión Africana.
Lo anterior permite preguntarse si los anuncios del nuevo gobierno colombiano hacen parte de estrategias de respuesta y represalias a las posiciones de algunos países africanos como Sudáfrica, que presentó una demanda ante la Corte Penal Internacional por Genocidio en contra de Netanyahu, o si es una respuesta a las acciones que buscan la reivindicación de los pueblos afrodescendientes a través de procesos de reparación que se han venido adelantando desde liderazgos africanos (UNESCO, 2025). Lo cierto es que con este tipo de anuncios se retrocede en alianzas, avances y oportunidades de crecimiento y se subestima el potencial de crecimiento del continente africano, además de apartarlo y excluirlo de un escenario que se manifestaba como transformador.
A partir de los anuncios del nuevo gobierno, una de las grandes conclusiones está enfocada a la poca importancia que tiene África para Abelardo de la Espriella, en tanto no reconoce ni su presencia geopolítica ni su potencial comercial para Colombia. Por el contrario, su mensaje cae en uno de los mitos africanos que presentan al continente de manera parcial y negativa (Wainaina, 2009).
¿Austeridad económica o purga ideológica?:
Además de la situación diplomática que atraviesa el país con los países africanos, es importante detenerse a analizar los casos de los demás países (Azerbaiyán, Barbados, República Checa, Haití, Hungría, Malasia, Rumania, Cuba y Nicaragua). En cuanto a Azerbaiyán, República Checa, Hungría, Malasia y Rumania, son Estados con los cuáles no existe una agenda diplomática bilateral robusta, son sedes de bajo perfil y cuyos trámites consulares son relativamente reducidos. Sin embargo, el cierre de las mismas podría generar rupturas a futuro para establecer relaciones diplomáticas, acuerdos comerciales y académicos fuertes. Por ejemplo, Colombia y Azerbaiyán cuentan con espacios de formación conjunta en el marco del comercio de hidrocarburos, construidos a través del establecimiento de misiones diplomáticas en Bakú (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2014).
Por otra parte, el caso de Barbados es importante, pues el cierre implica la desatención de una zona importante de las islas del Caribe (Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, y la propia Barbados), debido a la cual la presencia colombiana en el Caribe se vería seriamente debilitada y reducida, impidiendo que el país pueda profundizar vínculos tanto diplomáticos como económicos con la Comunidad del Caribe (CARICOM).
El cierre de la embajada en Puerto Príncipe se debe principalmente a una decisión política, pues es una contramedida a la apertura de la misma en julio del 2025 por parte del gobierno de Gustavo Petro (Munevar, 2023). El establecimiento de la embajada en Haití respondía a cooperación en materia de seguridad y migración, sin embargo, para el gobierno entrante, puede considerarse como innecesaria debido a la existencia de la embajada en República Dominicana, que en teoría cuenta con la capacidad de atender las necesidades de la isla en su totalidad.
El caso de Nicaragua difiere radicalmente de todos los anteriores, pues en su caso el cierre no responde a razones de la mencionada eficiencia burocrática sino a una ruptura total de relaciones diplomáticas justificada por motivos ideológicos, pues el presidente electo la define, según sus propias palabras, como tiranías (Ospina, 2026). Es importante destacar que actualmente se encuentra en un proceso de disputa territorial con Colombia, por lo cuál las relaciones diplomáticas en este caso serían fundamentales y su ruptura sería problemática. Sin embargo, se debe señalar que las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Colombia ya atravesaban un momento tenso, debido al retiro de ilustres nicaragüenses, y las negociaciones durante el periodo presidencial anterior fueron en la práctica, casi inexistentes.
No hay que dejar tampoco de lado el giro diplomático de 180 grados sobre la posición del país ante el conflicto entre Israel y Palestina, es un gesto de importante carga simbólica, pues se revierte la decisión del presidente Petro de realizar una apertura de la embajada de Palestina, y así mismo se retoman las relaciones diplomáticas con Israel (cortadas en 2024 por la ofensiva lanzada en Gaza) mediante la futura apertura de una embajada en Jerusalén, orientado de forma directa por la línea ideológica que sigue el presidente Trump en Estados Unidos lanzó desde su primer mandato, como afirma Manuel González, docente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, en una entrevista realizada por el diario Proceso de México.
Cuba: la instrumentalización de la diplomacia
Desde 1902 Colombia estableció relaciones diplomáticas con Cuba, mediante principios de respeto mutuo y reconocimiento del derecho internacional, y aunque no han sido lineales debido a diferencias ideológicas en distintos periodos presidenciales, si ha llevado a compartir lazos históricos y culturales que han permitido una relación que va más allá de una vecindad mediante diálogos bilaterales, a veces pragmáticos, a veces con mayor afinidad.
Y es que en el aspecto comercial se han logrado transformaciones importantes como el Acuerdo de Complementación Económica No.49 (ACE 49), a través del cual se realizan preferencias arancelarias en ciertos productos entre ambos países. A este acuerdo se le suma la Comisión Mixta de Cooperación Técnica y Científica, orientada a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco de la Agenda 2030. En esta comisión se han realizado múltiples iniciativas de cooperación en áreas como la agricultura, salud y cambio climático (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2022).
Así mismo, y como parte fundamental de esta relación, Cuba ha actuado como facilitador de los Acuerdos de Paz de La Habana firmados en 2016 con las FARC-EP, al ser la sede principal de las negociaciones y cooperar con la terminación del conflicto en Colombia (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2024), lo que implica de por sí la importancia de los canales políticos con este país y la necesidad de mantenerlos. Igualmente, las relaciones bilaterales han tenido espacio de diplomacia cultural y académica con la creación de espacios para la formación de estudiantes colombianos, especialmente en las ciencias de la salud, lo que deja incertidumbre en procesos de apoyo mediante canales oficiales para los connacionales.
Es por esto que, los anuncios de Abelardo de la Espriella respecto a las relaciones con Cuba, ponen en riesgo el avance y consolidación de un aliado diplomático para Colombia, que se ha visto reflejado en temas como la paz, el diálogo con grupos insurgentes y un colaborador y receptor de connacionales en formación, al manifestar que el país no tendría relaciones con “tiranías” (Cambio, 2026), planteando además del cierre de la embajada en La Habana, la posibilidad de cerrar todo tipo de diálogo.
¿A qué nos enfrentamos?
La adopción de un sistema diplomático que parece centrarse más en la selección de alianzas según su postura ideológica que en la viabilidad económica, estratégica y diplomática del establecimiento de relaciones con otros Estados en favor de las necesidades e intereses colombianos, genera preocupaciones en múltiples aspectos, pues parece alejarse del objetivo planteado por Abelardo de la Espriella sobre la eficiencia, centrándose más bien en el cumplimiento de una agenda política ajena a su propio país. Incluso se podría afirmar que ciertas acciones parecen orientarse más a una férrea oposición a las decisiones tomadas por el gobierno anterior, por el simple hecho de actuar en contravía al mismo.
En realidad, la medida puede convertirse en el mediano plazo en un debilitamiento de la presencia colombiana en el exterior y la fragmentación de las redes internacionales de cooperación y comercio (como CARICOM), sin que la reducción de costos de operación de las embajadas y consulados se traduzcan en mejoras significativas en el uso de los recursos obtenidos a través de su desmantelamiento, considerando que el presidente electo busca utilizar este monto financiero en el establecimiento de políticas al interior del país en áreas como salud, seguridad e infraestructura (Ospina, 2026).
También, es importante mencionar que, a partir de los cierres de embajadas y consulados, estamos frente a un escenario de subordinación de la política exterior colombiana no solo por representar un retroceso diplomático, sino porque puede ser una primera ola de cierres a futuro, con excusas de austeridad. Es esto, ¿el fin del multilateralismo y la diversificación?
Bibliografía:
Cambio. (2026). De la Espriella y su idea de romper relaciones con Cuba: estrategia política con un alto costo diplomático.
El Espectador. (2026, 23 de febrero). Exportaciones colombianas a África alcanzarían los USD 2.100 millones en 2030. https://www.elespectador.com/economia/exportaciones-colombianas-a-africa-alcanzarian-los-usd-2100-millones-en-2030/
MINCIT. (2025, 02 de julio). Colombia con los puestos en África. https://www.mincit.gov.co/prensa/noticias/comercio/colombia-con-los-ojos-puestos-en-africa
Ministerio de Relaciones Exteriores (2014). Colombia coorganiza en Azerbaiyán el V curso de formación de creación de capacidad “Los avances en la ingeniería de petróleo de depósito y métodos de recuperación mejorada de petróleo”. Sala de Prensa.
Ministerio de Relaciones Exteriores (2022). Colombia y Cuba amplían y profundizan relación bilateral con la XII Reunión del Mecanismo de Consultas Políticas. Sala de Prensa.
Ministerio de Relaciones Exteriores (2024). Reconocen a Cuba por su cooperación y ayuda a la paz en Colombia.
Munevar, T. (2023). Colombia vuelve a tener representante diplomática en Haití: de quién se trata. Infobae.
Ospina, D. (2026). Abelardo de la Espriella cerrará 14 embajadas y cerca de 15 consulados: estas son las sedes afectadas. Infobae.
UNESCO. (2025). Nuevas narrativas: memoria, resistencia y reivindicación. Una urgencia del presente.
Wainaina, B. (2009). ¿Cómo escribir sobre África? Africana Noticias nº 12 Madrid. Fundación Sur
Angela Nicol Barón Quintero- Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano
Paula Nicole Giral Casallas- Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano
OPRIC

Colombia ya tiene nuevo canciller. El pasado 8 de julio, el presidente electo Abelardo de la Espriella presentó, a través de su cuenta en la red social X, a Omar Bula Escobar como su ministro de Relaciones Exteriores, a quien calificó como “un verdadero NUNCA” etiqueta con la que el mandatario electo distingue a cada ficha de su gabinete (De La Espriella, 2026). Un análisis específico sobre el perfil de este “Nunca” ha sido desarrollado por este observatorio en otra entrega. Sin embargo, hay un tema en la agenda de política exterior que amerita un espacio propio: la relación colombo-israelí.
Sara Daniela Mendoza Briceño - Universidad Nacional de Colombia
OPRIC
Por medio de su cuenta de X el presidente electo Abelardo De La Espriella hizo público el nombramiento de Omar Bula Escobar como nuevo Ministro de Relaciones Exteriores. "Designó a Omar Bula Escobar como ministro de Relaciones Exteriores de la Patria Milagro. Un verdadero NUNCA, un colombiano con una trayectoria excepcional al servicio de la diplomacia internacional" (De La Espriella, 2026). Omar Bula se agrega a la comitiva de ministros de este gobierno entrante, y su perfil parece responder a la visión que Abelardo tiene para su gobierno, ya que su formación empresarial y su experiencia dentro de organismos internacionales le abren camino a la proyección del presidente electo en política exterior.