Brayan Pardo Pérez
OPRIC
El pasado 3 de mayo se presentó un incidente fronterizo que género tensión entre las Repúblicas de Ecuador y Colombia. La tensión se presentó exactamente en el caudal del Río Putumayo, a la altura de los municipios de Puerto Leguizamo (Colombia) y Puerto El Carmen (Ecuador), punto que sirve como límite fronterizo entre Ecuador y Colombia. Tal como lo indican las versiones, el incidente fue protagonizado por agentes de la Armada de Ecuador y presuntos contrabandistas de gasolina.
Juan David Peñaranda
OPRIC
El pasado miércoles 31 de mayo la Organización de Estados Americanos (OEA) reunió 34 países con el objetivo de discutir la crisis política de Venezuela. La 29ª reunión finalizó sin consenso, se suspendió la sesión y se programó un nuevo encuentro. De igual modo, se debe destacar semanas antes, que el anuncio de la reunión motivó la petición de retiro de la organización por parte del gobierno venezolano. Para el presidente Nicolás Maduro, las declaraciones del secretario general de la Organización, Luis Almagro quien aduce que la situación de Venezuela supone la “ruptura del orden democrático”[1], son una manifestación de un “intervencionismo imperial”[2] que exigen el retiro inmediato de la organización y el apoyo del pueblo mediante una “unión cívico militar”[3]. No obstante, pese a la retórica de Maduro, una delegación de Caracas hizo presencia a último momento en la reunión, aunque no participó en el debate.
Joseph Switer Plaza Pinilla
OPRIC
Desde hace varios meses, las relaciones entre Colombia y Venezuela no parecen pasar por un buen momento, a las situaciones de crisis fronteriza, constantes deportaciones, contrabando, presencia de actores armados en las fronteras, hay que agregarle un nuevo evento que ocurrió el pasado 22 de mayo. Durante esta jornada, la canciller de Venezuela Delcy Rodríguez denunció la presencia militar de vehículos blindados y de combate cerca de la zona fronteriza en la región de Paraguachón, departamento de La Guajira. Acto que fue calificado como insólito e inadmisible, exigiendo un cese a lo que ellos denominan como actos de provocación y un llamado “a entender el espíritu de la hermandad bolivariana”[1].