Danna Giselle García Rendón
OPRIC
Desde el 11 de julio, Cuba ha presenciado una serie de manifestaciones sin precedentes que ha terminado por revelar a nivel internacional, la crisis política, social y económica en la que se encuentra sumida la isla caribeña, como uno de los países con influencia regional. Estas manifestaciones han estado impulsadas por los altos niveles de indignación y descontento social ante la peor crisis económica que Cuba ha sufrido desde los últimos treinta años, causada por la persistencia del modelo económico y político cubano que la hizo vulnerable al embargo comercial estadounidense y a las sanciones de Trump, al recorte de la ayuda económica venezolana, y ahora a una crisis que se profundiza con la pandemia, que conllevó a que Cuba cerrara por completo el turismo en la isla, ocasionando un descenso del PIB del 11% en el 2020[1].
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