El presidente estadounidense Donald Trump expresó su apoyo al candidato del Movimiento de Salvación Nacional, Abelardo de la Espriella para la segunda vuelta en Colombia y afirmó que vería positivamente su llegada a la Presidencia. De la Espriella se enfrentará a Iván Cepeda Castro.



Del proceso de paz surgieron dos noticias la semana pasada, una buena y otra no tan buena. La primera inauguró la semana reavivando los ánimos de buena parte de los colombianos y colombianas cuando se dio a conocer que el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC habían llegado a un acuerdo en el primer punto de las negociaciones, el referido al tema agrario. La segunda, cerró la semana apagando y mesurando un poco esos ánimos reavivados, al conocerse un comunicado de la guerrilla que responde al título de ‘Comunicado de las FARC-EP Sobre la crisis del proceso de paz’
Como resultado de uno de los mandatos de la pasada Cumbre de las Américas organizada por Colombia en el año 2012, en los últimos días la OEA presentó ante la opinión pública del hemisferio el informe “El problema de las drogas en las Américas”, el cual contó con el aporte del BID, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y de los gobiernos de Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago, Uruguay y Turquía.
Si algo ha caracterizado al gobierno de Juan Manuel Santos en el aspecto comercial es que ha diversificado increíblemente las relaciones con los demás países mediante la negociación, trámite y firma de múltiples acuerdos. La séptima cumbre de la Alianza Pacífico, llevada a cabo la semana pasada en Cali, se suma a otros tratos comerciales que se han decantado y se han venido decantando como los TLC’s con Estados Unidos, Corea del Sur, y la Unión Europea; sumando además, el que se está negociando con Japón y cuya segunda ronda de negociación finalizó en días recientes.
El gobierno Santos se encontró por estos días en el gran dilema de si defender o no abiertamente, a uno de los ciudadanos colombianos, más ilustres para unos, y más odiado para otros, el expresidente Uribe.