Christian Chacón Herrera - Universidad Jorge Tadeo Lozano4217661984 fec1fcdf69 b

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Desde Washington ya hubo un pronunciamiento de cara a la segunda vuelta en Colombia, pues el presidente Donald Trump ha dicho que es un “honor” para él respaldar al candidato del Movimiento de Salvación Nacional, Abelardo de la Espriella, y que ve con buenos ojos la llegada del abogado que triunfó en la primera vuelta ante su rival, Iván Cepeda Castro del Pacto Histórico.


Este pronunciamiento llega inmediatamente después de la sorpresiva victoria en la votación del 31 de mayo de 2026 para de la Espriella, y curiosamente llega con cierto grado de retraso, pues Trump se había mantenido en silencio frente al tema de las elecciones en Colombia, lo que parecía ser un triunfo diplomático de Petro en su última visita a Washington, en donde se reunió con el republicano y parecían zanjadas las tensiones entre ambos y resuelto el enrarecimiento de la relación bilateral.


De la Espriella no ha perdido oportunidad de capitalizar este apoyo, pues señaló en su cuenta de x que "vamos a hacer una llave con el gobierno de EE.UU. y con el presidente Trump como nunca antes la ha tenido Colombia con otro gobierno de Estados Unidos", además enarbolando un principio fundamental de la política exterior colombiana que es la cercanía incondicional con Estados Unidos, aspecto que fue objeto de debate en el periodo de Gustavo Petro y que quedó atravesado por distintos conflictos bilaterales y algún grado de ruptura de diálogo entre los gobiernos tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Intervención indebida de los Estados Unidos


La declaración de Trump es sin duda una intervención directa en las elecciones en Colombia, lo cual sigue la línea de las distintas intervenciones del presidente de los Estados Unidos en el continente americano en el último tiempo. La que se ha conocido como la doctrina Donroe y que se afilia casi a la dinámica del “Corolario Roosevelt”, se refleja en los sendos apoyos, intervenciones y amenazas que Trump ha hecho desde que asumió su cargo. Los casos de Honduras (Nasry Asfura), Bolivia (en donde los candidatos Paz y Quiroga buscaron la bendición del republicano), Ecuador (donde Noboa se ha alineado al discurso trumpista), Chile (en donde Trump le señaló a Kast que ganó gracias a su apoyo) y Brasil (en donde ha sido defensor de Bolsonaro y ha respaldado a su hijo Flavio en la futura elección) nos muestra que no es un ejercicio circunstancial, sino planificado para consolidar una hegemonía bajo unos principios que fueron reflejados en la iniciativa “Escudo de las Américas” en donde incluso afirmó el republicano que “me piden apoyo y ganan” (Diario Uchile, 2025).


En las elecciones en Colombia, sin duda esta manifestación de Trump debe ser vista como una intervención indebida, sobre todo porque Colombia es un país en el que Estados Unidos tiene una incidencia importante en asuntos de agenda pública como es el narcotráfico, la justicia e incluso en la agenda de paz desde la construcción de paz hasta el fortalecimiento de la fuerza pública. Una incidencia de esta naturaleza hace pensar que Estados Unidos debería mantener una posición mucho más abierta para poder trabajar con cualquiera de los dos gobiernos, pero el fomento de una agenda proderechista por parte de Trump rompe ese cálculo.


Incluso, que el apoyo llegue después de los resultados de primera vuelta, parecen indicar que Washington no solo espera la victoria del candidato del Movimiento de Salvación Nacional, sino que ahora promoverá activamente su candidatura en segunda vuelta. En un escenario contrafáctico, una victoria en primera vuelta de Cepeda habría mantenido al margen (como había estado) a Trump de las elecciones colombianas, pero ahora el presidente estadounidense juega todas sus cartas para seguir consolidando gobiernos que comparten su estilo, ideología y que sean socios subordinados a la égida de la Casa Blanca.


"Cuando un país interviene en las decisiones de otro país, muere la libertad. Invito a toda Colombia a votar en plena libertad y no volvernos ni esclavos ni colonia de nadie" ha dicho el actual presidente Gustavo Petro, denunciando claramente la intervención estadounidense en las elecciones. Aunque el tono de Trump no ha sido amenazante como en otros lugares, sin duda su manifestación rompe la libre determinación de los pueblos, es una clara intervención en asuntos internos (principios internacionales que ya hemos visto que Trump poco o nada respeta), y puede abrir un frente más a los discursos alrededor del fraude o de la campaña de desprestigio al proceso electoral, sobre todo considerando el historial y las formas intervencionistas de Estados Unidos en la región.


¿Efectos en el electorado?


El apoyo de Trump a de la Espriella tiene sin duda un efecto sobre el electorado. La pregunta que surge es qué tipo de efecto, con qué intensidad y en qué dirección.
En relación con lo primero, podríamos considerar que el apoyo de Trump puede ser visto por parte del electorado indeciso, más afiliado al centro, como una intromisión y sin duda como el vínculo entre dos líderes que no respetan las instituciones y que se manejan al límite en asuntos como los derechos humanos, derechos de las minorías, reconocimiento de derechos, lo cual podría restarle apoyos al candidato de la Espriella e incluso capitalizar apoyos para Cepeda. Para el electorado que apoya a los candidatos de la segunda vuelta, es una ratificación de su voto, ya sea porque Trump representa su ideario de mano dura, ya sea porque representa una intervención imperialista y antidemocrática.


En relación con la intensidad, la política exterior no suele ser un tema que preocupe al electorado colombiano. Sin embargo, en el gobierno de Petro, la relación con Estados Unidos logró tener una visibilidad mayor por el tema de las visas, la suspensión temporal de la ayuda oficial al desarrollo en el país y la dinámica de las deportaciones. Esto hace que Trump pueda de alguna forma tener incidencia en el imaginario del electorado al momento de “bendecir” a un candidato con su apoyo, pues esto daría cuenta de una “normalización” de relaciones de ganar o no un candidato, aunque esta normalización sería bajo unas condiciones de subordinación a las políticas e intereses de Washington.


En términos de la dirección que podría tener este apoyo, se podría afirmar que Trump podría ir escalando su apuesta en favor del candidato de la Espriella sí ve amenazada su victoria en los días venideros. Este escalamiento podría llevar a que el apoyo del republicano se convierta en un lastre, pues las amenazas que surjan desde Estados Unidos podrían alentar un sentimiento de rechazo en el electorado ante esta intervención. Así que en este punto, la colección de apoyos internacionales va a volver a ser fundamental para ambos candidatos, ya sea para darle cuerpo y más amplitud al respaldo estadounidense, o para lograr afiliarse con fuerzas que rechazan las prácticas intervencionistas, antiderechos y antiminorías de Trump.


Además, yendo más allá de la cuestión electoral, esta intervención de Trump podría tener unos efectos realmente importantes en el corazón de la política exterior del próximo gobierno, pues ponen sobre la mesa la creciente presencia de inversiones y diálogo político con China, la posición de Colombia en relación con el conflicto en medio oriente, la proyección y los proyectos regionales más allá de Estados Unidos y la política internacional de drogas. Así que el trino de Trump no parece solo un respaldo, sino la definición de los pilares de la política exterior venidera.

 

Referencias

Diario Uchile (2025) "Me piden apoyo y ganan": Donald Trump celebra la victoria de Kast en la cumbre de Miami. Recuperado de radio.uchile.cl/2026/03/07/me-piden-apoyo-y-ganan-donald-trump-celebra-la-victoria-de-kast-en-la-cumbre-de-miami/ 

 

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Balance Santos

Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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