Julián Darío Bonilla Montenegro
OPRIC
En las últimas semanas se presentó un escándalo en relación con el rol que la oficina de abogados Brigard y Urrutia, de la cual uno de sus fundadores y principal socio es el ex embajador de Colombia en Estados Unidos Carlos Urrutia, ejerció para que empresas colombianas lograran adjudicares predios baldíos y así expandir sus áreas de producción. Lo anterior terminó con la renuncia del embajador, y con la posibilidad que en el Congreso se expida una ley para que desde allí se seleccione a los embajadores que representen al país en el exterior. No obstante, es más importante construir una verdadera carrera diplomática.
Nicolás Martínez P.
OPRIC
Luego del descalabro diplomático que sufrieron las relaciones con Venezuela, después que el presidente Santos se reuniera con Enrique Capriles a finales de mayo, las relaciones binacionales empiezan a reactivarse poco a poco. El 22 de julio tuvo lugar la primera reunión oficial entre los mandatarios de ambos países, luego de la elección de Nicolás Maduro como presidente venezolano. En esa ocasión se lograron oxigenar las relaciones cuando quedó por superado el impasse por la visita del principal líder opositor venezolano. Ese día empezaron a fijarse fechas para la continuación de las reuniones de las mesas de trabajo que se habían venido dando desde que se retomaron las relaciones con el entonces gobierno Chávez recién posesionado Santos, que incluían importantes temas para las dos naciones como el comercio, la seguridad, el transporte, las comunicaciones y la infraestructura; y que se habían suspendido no solamente por la crisis diplomática suscitada por la visita del líder opositor venezolano, sino también por la enfermedad de Chávez, y las elecciones internas de Venezuela luego de la muerte del líder bolivariano[1].
Laura Camila Castillo G.
OPRIC
A propósito de la visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, la semana pasada a Colombia, las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos sobre la “madurez” del país para hacerse cargo de la situación de derechos humanos y las recientes protestas en diferentes regiones del país con consecuentes preocupaciones de la comunidad internacional frente al tema; se ha abierto el debate en el país sobre la necesaria presencia de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia (OACNUDH), así como sobre el compromiso y los avances del país en materia de derechos humanos.