La tendencia alrededor de la expulsión de migrantes sigue consolidándose en el ámbito global. Desde escenarios como la Unión Europea y Estados Unidos, esta política ha venido desarrollándose incluso en contra de algunos acuerdos internacionales como el acuerdo de Marrakech de 2019.


El martes terminó la cuadragésimo segunda asamblea general de la Organización de los Estados Americanos que tuvo lugar en Cochabamba, Bolivia. Como ha sido costumbre en estos escenarios regionales hubo temas que se pretendían tocar y que ocuparían la agenda principal del encuentro pero que no terminaron siendo relevantes, como fue el caso de la seguridad alimentaria. Además de eso, hubo temas que no eran oficiales o que no pretendían tomar un protagonismo, al menos en la agenda oficial, y que al final terminaron siendo los principales.
Entre las diferentes fronteras que tiene Colombia, ya sean marítimas o terrestres, la frontera Colombo Venezolana es la que tiene mayor prolongación. Los dos países comparten un límite de 2.219 Km de extensión, abarcando para el caso colombiano siete departamentos y para el caso venezolano cinco estados.
El gobierno colombiano se ha manifestado en el sistema internacional recientemente en dos organismos multilaterales. En primer lugar está La ONU, en donde se prepara la conferencia de RIO +20 que se reunirá en junio y en la cual el país ha sido el constructor de la propuesta de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que se discutirán entre todos los Estados participantes.
El cambio en las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela fue radical con la llegada del presidente Juan Manuel Santos en el 2010 a la casa de Nariño. No sólo restableció las relaciones con el vecino país sino que sostiene una relación bastante empática con el mismo, cosa que ha llevado que muchos medios de comunicación llamen a los mandatarios de ambas naciones ‘los nuevos mejores amigos’.