Nestor Camilo Carvajal
OPRIC
El pasado 3 de septiembre se reunieron en Táchira, Venezuela, representantes de la parte fronteriza de Colombia y Venezuela en cabeza del secretario de fronteras de la gobernación de Norte de Santander, Víctor Bautista, y del protector de Maduro en el Estado de Táchira, Freddy Bernal, así mismo asistió al encuentro el presidente del Comité Intergremial de Norte de Santander, Carlos Luna[1]. Está tuvo como fin llegar a acuerdos necesarios para concretar una apertura gradual y segura de la frontera luego del cierre de esta en marzo de 2020. Los acuerdos más importantes a los que llegaron las autoridades son, la apertura de un corredor estudiantil para los estudiantes venezolanos que actualmente realizan sus estudios en Colombia, la creación de un grupo de trabajo conformado por la Dian y el Seniat (Servicio nacional integrado de administración aduanera y tributaria, de Venezuela) para la reactivación de las plataformas aduaneras, y, algunas comisiones para establecer protocolos para una gradual reactivación comercial, las cuales serian monitoreadas por la OPS y la OCHA (Oficina para la coordinación de asuntos humanitarios de la ONU)[2]
Danna Giselle García Rendón
OPRIC
Recientemente, la exviceministra Adriana Mejía Hernández, fue designada como embajadora de Colombia ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Durante su posesión, el presidente Duque le encomendó la tarea de seguir profundizando y fortaleciendo la relación del país con la OCDE, avanzar con la cooperación en materia de inclusión financiera, infraestructura, y competitividad en el plano regional, además de otros temas, como el de seguir compartiendo con los países miembros de la organización el proceso de políticas como la economía naranja y las industrias creativas, de sostenibilidad y de transformación energética.[1] Este texto tiene el propósito de realizar un análisis del papel de Colombia en la OCDE, sus implicaciones y los retos venideros de Colombia en esta organización ante la nueva designación de Adriana Mejía como embajadora.
Andrea Caterine Solórzano
Juan Manuel Ñustes
Hace unos días, después de poco menos de veinte años en conflicto y miles de millones de dólares gastados, el gobierno de Estados Unidos decidió retirarse de Afganistán, una derrota anunciada, a la espera del golpe talibán. Si seguimos el rastro de la decisión de Joe Biden encontramos respuestas a partir del modelo de Putnam desarrollado por Velázquez[1]; en este marco, se debe recordar que la política exterior es lo más cercano a una política pública (distintiva), la velocidad en la que el decisor legítimo formaliza la decisión tiene todo un proceso de formulación que la antecede, este se construye en un doble sentido desde el contexto del sistema internacional y desde el proceso político interno. En Estados Unidos, estaba toda la balanza inclinada a una salida de Afganistán, los grupos políticos (incluyendo republicanos), los analistas políticos y la población en general apoyan esa decisión[2], el primer nivel de Putnam de consenso se encontraba superado. No obstante, el segundo nivel de ratificación no está claro, la gestión de la retirada de tropas siempre es “hacer para deshacer'', por eso a nivel externo e interno se instó al presidente Biden a retrasarla.