Paula Nicole Giral Casallas- Universidad Jorge Tadeo Lozano - OPRIC

Santa Marta, Colombia fue sede de la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, celebrada entre el 28 y el 30 de abril de 2026. Este evento constituyó el primer espacio multilateral dedicado exclusivamente a la transición energética fuera del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), lo que le otorga un carácter inédito en la arquitectura de la diplomacia climática global: por primera vez, los países acordaron reunirse al margen del proceso de la ONU para tratar de manera exclusiva la salida de los combustibles fósiles, sin la mediación ni las restricciones institucionales del proceso negociador habitual. (Greenpeace International, 2026)
El origen directo de la convocatoria de Santa Marta fue explicado por el presidente Gustavo Petro en su discurso inaugural ante los delegados. Colombia había objetado la declaración final de la COP30 celebrada en Belém (Brasil) en noviembre de 2025: en el sistema de consenso que rige las negociaciones climáticas de la ONU, la objeción de un solo país es suficiente para impedir la oficialización de cualquier declaración, y Colombia ejerció ese derecho al considerar que el texto de Belém era insuficiente frente a la urgencia de la crisis. Este bloqueo, que algunos observadores interpretaron como un fracaso de la COP30 en su capacidad de producir mandatos vinculantes sobre combustibles fósiles, fue reencuadrado por el gobierno colombiano como un acto deliberado de presión: la convocatoria de Santa Marta fue, en ese relato, la alternativa constructiva a ese impasse diplomático. (Presidencia de la República, 2026)
En su intervención durante la conferencia, Petro advirtió que el actual modelo económico basado en combustibles fósiles está profundizando simultáneamente las crisis climáticas, sociales y geopolíticas, y que la selva amazónica está llegando a un punto de no retorno que la convierte en el tercer pilar climático del mundo. En declaraciones previas a la conferencia realizadas en el marco de la campaña diplomática que precedió al evento el mandatario había vinculado explícitamente la dependencia energética con los conflictos geopolíticos en curso, afirmando que las energías fósiles solo traen guerras. (Presidencia de la República, 2026)
La conferencia contó con la participación de 57 naciones que buscan financiar una transición justa y produjo cinco resultados concretos. El más significativo institucionalmente fue la creación del Science Panel for the Global Energy Transition, un panel científico asesor para tomadores de decisión con función similar al IPCC pero centrado específicamente en la transición energética. Se acordó además la celebración de una segunda conferencia en Tuvalu e Irlanda para abril de 2027, lo que instituye el proceso como una serie diplomática con continuidad y no como un evento aislado. La reunión ocurrió en un contexto geopolítico complejo: el alza de precios del petróleo y el gas vinculada al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán elevaba la tensión entre las lógicas de seguridad energética y las de descarbonización. La conferencia de Santa Marta se posicionó de esta manera como un evento de particular urgencia antes de la próxima COP climática. (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2026)
La recepción de la Conferencia de Santa Marta por parte de los actores involucrados reflejó un consenso amplio sobre su valor político, aunque atravesado por tensiones significativas entre el entusiasmo por el impulso generado y la exigencia de que ese impulso se traduzca en transformaciones estructurales concretas. La ministra de Medio Ambiente de Colombia, Irene Vélez-Torres, marcó el tono desde la apertura al declarar que la conferencia se concebía como un complemento al proceso de la ONU, libre del lobby de la industria petrolera, para que esta no tuviera influencia sobre las agendas climáticas. Esta postura define el carácter identitario del espacio: un foro deliberadamente diseñado al margen de los intereses corporativos que, según el gobierno, han obstaculizado decisiones más ambiciosas en el marco de la CMNUCC.
Desde el ámbito de la sociedad civil organizada, la valoración predominante fue positiva pero condicionada. Amnesty International reconoció que la conferencia envió una señal política contundente de que la era de los combustibles fósiles debe terminar, pero advirtió que esta coalición de los que actúan; debe convertir su compromiso en cooperación internacional proactiva para allanar el camino hacia transiciones justas basadas en derechos. (Amnistía Internacional, 2026)
Las comunidades más afectadas por la extracción de combustibles fósiles aprovecharon el espacio para elevar demandas que el proceso diplomático formal ha ignorado sistemáticamente. A través de una Declaración de los Pueblos presentada durante la reunión, los Pueblos Indígenas, las comunidades en primera línea y los movimientos sociales exigieron una transición inmediata y equitativa, fundamentada en la autodeterminación, reparaciones por los daños causados y el respeto a los derechos colectivos. Las ONG articularon tres prioridades centrales: la reforma de la arquitectura internacional de inversión, comercio y finanzas para ampliar el espacio fiscal de los países del Sur Global; la adopción de un Tratado de Combustibles Fósiles; y el desarrollo de planes nacionales de transición justa centrados en derechos humanos y protección social. Candy Ofime, de Amnesty International, sintetizó la exigencia: no se puede hablar de transición justa mientras los Pueblos Indígenas, las comunidades en primera línea y los grupos marginalizados continúan siendo sacrificados ante la contaminación, la deuda y la desposesión. (Amnistía Internacional, 2026)
Desde la Cátedra Europea para el Desarrollo Sostenible y la Transición Climática de Sciences Po, Thompson y van Cronenburg analizaron la conferencia como un nuevo momento en la diplomacia climática internacional. Subrayaron que la ausencia de grandes emisores como Estados Unidos, China, India y Rusia, si bien limita el alcance inmediato del proceso, también pudo haber permitido discusiones más francas entre países con posiciones más afines. Las investigadoras advierten sobre los riesgos de la proliferación de procesos paralelos: estos pueden generar impulso político, pero también fragmentar la gobernanza climática o permitir que los gobiernos eviten la rendición de cuentas en preguntas más serias. El desafío central es garantizar que el proceso TAFF fortalezca, en lugar de debilitar, el régimen climático multilateral, manteniéndose conectado a la CMNUCC. (Sciences Po European Chair for Sustainable Development and Climate Transition, 2026)
Posibles escenarios
Si el proceso de transición más allá de los combustibles fósiles logra consolidarse como espacio legítimo de deliberación climática, Colombia podría capitalizar el liderazgo simbólico que le otorgó haber convocado la conferencia para posicionarse como voz indispensable del Sur Global en la transición energética. La narrativa de Petro, que vincula combustibles fósiles con guerra, desigualdad y colapso democrático tiene el potencial de resonar en países pares que se sienten excluidos de las arquitecturas financieras del Norte. En ese escenario, Colombia más allá de verse como un actor que reacciona a las agendas externas, pasa a hacer parte de la construcción de los marcos interpretativos desde los cuales se define qué cuenta como transición justa. El riesgo es que esa identidad de líder moral choque con las condiciones internas de un país que sigue siendo exportador de carbón e hidrocarburos.
En otro escenario a considerar, si los grandes emisores ausentes (Estados Unidos, China, India, Rusia) consolidan sus propios foros paralelos o simplemente ignoran el proceso de transición, la conferencia podría quedar reducida a un espacio de países afines que predican ante conversos. En este escenario, Colombia habría apostado su capital diplomático en un proceso que no altera las estructuras de poder reales del sistema energético global. El país podría enfrentar, además, tensiones con socios comerciales clave que perciban el activismo climático colombiano como una amenaza a sus intereses en la región, complicando su agenda de política exterior en otros frentes.
Finalmente, en el escenario más probable a mediano plazo, Colombia usa Santa Marta como plataforma para renegociar su posición dentro del multilateralismo climático formal, llevando a la próxima COP una agenda más agresiva respaldada por la coalición de 57 naciones. La objeción a la declaración de Belémse podría reentender como un acto fundacional que demostró que un solo país puede alterar el resultado de una negociación global. Esa lectura fortalece internamente la política exterior de Petro y le da a Colombia una identidad diferenciada como articulador entre el activismo del Sur y las instituciones del Norte. El éxito de este escenario depende, sin embargo, de que la segunda conferencia en Tuvalu e Irlanda produzca compromisos verificables y no solo declaraciones de intención. En última instancia, lo que está en juego no es únicamente la credibilidad del proceso TAFF, sino la pregunta de fondo que Santa Marta dejó abierta: si la Amazonia se acerca a su punto de no retorno y los combustibles fósiles siguen alimentando guerras, ¿puede un país que alberga ambas realidades ser solo testigo del cambio que dice estar liderando?
Bibliografía
Amnesty International. (2026, 30 de abril). Santa Marta conference unlocks historic political momentum for just transitions that must translate into rights-centric action. https://www.amnesty.org/en/latest/news/2026/04/santa-marta-conference/
Greenpeace International. (2026, 30 de abril). Santa Marta conference to end fossil fuels a landmark moment for climate and energy stability. Greenpeace International. https://www.greenpeace.org/international/press-release/82982/santa-marta-conference-to-end-fossil-fuels-a-landmark-moment-for-climate-and-energy-stability/
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2026, 29 de abril). Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles concluye con cinco resultados clave. https://www.minambiente.gov.co/conferencia-para-la-transicion-mas-alla-de-los-combustibles-fosiles-concluye-con-cinco-resultados-clave/
Presidencia de la República de Colombia. (2026, 5 de mayo). Primera conferencia internacional para la transición más allá de los combustibles fósiles. https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Primera-conferencia-internacional-para-la-transicion-mas-alla-de-los-combustibles-fosiles-260505.aspx
Sciences Po European Chair for Sustainable Development and Climate Transition. (2026). Santa Marta explained: What happened at the first conference on transitioning away from fossil fuels. https://www.sciencespo.fr/chair-sustainable-development/news/santa-marta-explained-what-happened-at-the-first-conference-on-transitioning-away-from-fossil-fuels/
