Christian Chacón Herrera
OPRIC
En el último mes se presentaron nombramientos en diversas embajadas, de las cuales dos son estratégicas para el país. Venezuela y Estados Unidos son los países que acogerán a dos nuevos nombres para manejar los servicios diplomáticos colombianos en dichas zonas aunque siguiendo la tendencia de los últimos tiempos: ninguno pertenece o está vinculado a la Academia Diplomática ni es diplomático de carrera.
Venezuela: Un momento clave y una designación conocida.
El nombre de Luis Eladio Pérez no es desconocido para la diplomacia colombiana y menos la del gobierno actual ya que Pérez fue nombrado recientemente embajador en Perú el año anterior y ha desempeñado varios cargos importantes en términos de política exterior colombiana al tener en cuenta su pertenencia al Parlamento Andino en 1996 como vicepresidente y además integrante de la Comisión Segunda en el periodo 1998-2002 en donde impulsó normas alrededor de los tratamientos especiales a zonas territoriales fronterizas.
Hay que poner en relieve la importancia que tiene en la coyuntura actual la Embajada de Colombia en Venezuela ya que a través de ésta se deben hacer operativos los contactos entre los dos países que están en proceso de reconstrucción de acuerdos bilaterales tras una fuerte tensión producida después de las elecciones venezolanas. Respecto al nombramiento, la Canciller Holguín manifestó que “ha sido un político de frontera, no de esta sino del sur, pero con una gran experiencia en el Congreso y en la vida política, así como en las necesidades que tienen las regiones de frontera“[1].
El carácter político que resalta Holguín es un factor importante dentro de esta designación, ya que la experiencia política permitiría manejar una relación fluctuante con el vecino país de manera estratégica y con el tacto político necesario para evitar dichas fluctuaciones. Además el conocimiento de los temas fronterizos y su vinculación con la formulación de normativas de frontera podrían ser provechosos, sobre todo para la consolidación de los acuerdos más recientes entre los dos países que pasan por la activación del puente José Antonio Páez, entre Arauca y Apure, la construcción de un oleoducto entre los dos países, la lucha contra el contrabando y el tráfico de artículos robados entre los países además del fortalecimiento de la seguridad fronteriza[2].
Aun así, no se puede dejar de lado que en su momento, el nombre de Luis Eladio Pérez respondía a las cuotas políticas del Partido Verde en compensación a la vinculación del mismo a la Unidad Nacional y que de nuevo, como se profundizará más adelante, la diplomacia de carrera vuelve a ser desplazada en cargos de alto nivel.
Estados Unidos: Cambio forzado y un nombre de confianza para el gobierno.
El escándalo suscitado por el papel que jugó la firma de abogados Brigard & Urrutia en la adjudicación de unos predios baldíos para la expansión de las áreas de producción de algunas empresas vio implicado al ex embajador en Estados Unidos, Carlos Urrutia, el cual dimitió ante la presión política que se ejerció en Colombia por parte de la oposición para que éste dejara su cargo.
Dicho asiento fue ofrecido a Luis Carlos Villegas, actual presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) y fue ratificado horas después de un escueto anuncio de su candidatura por parte del Presidente Juan Manuel Santos. Villegas fue viceministro de Relaciones Exteriores y estuvo entre la junta directiva de la Federación Nacional de Cafeteros, aparte de su amplio mandato al frente de la agremiación de industriales, que lideró por más de 17 años.
Villegas responde a una agenda completamente distinta a la mencionada anteriormente con Luis Eladio Pérez, ya que los intereses comerciales colombianos con Estados Unidos (sobre todo con un Tratado de Libre Comercio en curso) se ven encarnados en un hombre que ha pasado un largo tiempo en defensa de los intereses económicos de los sectores industriales y que ha sido la cara visible cuando los temas económicos se ponen en boga en el país.
La embajada en territorio norteamericano es muy importante para el cuerpo diplomático colombiano y el nombre de Villegas suscita confianza para el presidente Juan Manuel Santos pero también se puede vislumbrar como un guiño de cara a la temporada electoral para lograr con Villegas un apoyo de un sector que ha sido golpeado fuertemente por la inversión extranjera, la devaluación y los manejos macroeconómicos del gobierno.
Así pues, el nombramiento de Luis Carlos Villegas da cuenta de una agenda comercial con Estados Unidos con un hombre conocedor del tema y además una movida política para conseguir que una ficha muy influyente traslade apoyos para el gobierno actual de cara a las elecciones de 2014.
¿Y la diplomacia de carrera?
Como se puede ver, cada nombramiento está marcado por un interés político específico, como ha sido tradicional en las designaciones de los diplomáticos en diversos países. No se quiere hacer énfasis en que los nombres sean o no apropiados ya que sus hojas de vida, en buena medida, responden a los intereses específicos del país en los países en donde han sido designados, es decir, la idoneidad no está puesta necesariamente en duda pero si la arquitectura diplomática hay que ponerla en duda.
En otro artículo de coyuntura[3], Julián Bonilla daba cuenta de las transformaciones dentro de la carrera diplomática que iban dirigidas a hacer más operativo el tránsito de quienes se preparan para devenir en diplomáticos de carrera y fortalecer la academia diplomática pero éste tipo de nombramientos no solo contradicen los esfuerzos por dicho fortalecimiento sino que niegan el interés por darle un carácter más profesional e institucional al cuerpo diplomático colombiano.
El personalismo del ejecutivo (como la discrecionalidad en el nombramiento de Villegas en pleno congreso de la ANDI) y la falta de compromiso con las instituciones idóneas para la construcción de un cuerpo diplomático preparado y coherente (como política de Estado) hacen que la intención de fortalecer el papel de la Cancillería colombiana presentada por este gobierno sea sistemáticamente negada y que posiciones diplomáticas estratégicas sean entregadas a personas que están fuera del seno del Ministerio de Relaciones Exteriores aunque si se encuentren dentro de los hombres de confianza del mandatario actual.
Aunque repetitivo, se hace importante el llamado a fortalecer un cuerpo diplomático preparado, vinculado a la Academia Diplomática y a la construcción de un servicio exterior profesional que no responda a lógicas políticas nacionales sino a una profesionalización vinculada a los estudios diplomáticos y a un proyecto de Cancillería articulado a través de sus instituciones de formación diplomática.
[1] Luis Eladio Pérez es el nuevo embajador de Colombia en Venezuela. En: Noticias24 Venezuela. Edición digital. http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/184693/colombia-presenta-credenciales-de-luis-eladio-perez-como-embajador-en-venezuela/ recuperado el 15 de agosto de 2013.
[2] Ver Colombia y Venezuela: ¿Pactos de papel o acuerdos concretos? En: Semana.com Edición Digital http://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-venezuela-pactos-papel-acuerdos-concretos/352913-3 y Cancilleres de Colombia y Venezuela dejaron acuerdos en firme En: Elcolombiano.com Edición digital. http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/cancilleres_de_colombia_y_venezuela_dejaron_acuerdos_en_firme/cancilleres_de_colombia_y_venezuela_dejaron_acuerdos_en_firme.asp Consultados el 20 de agosto de 2013.
[3] Bonilla Montenegro, Julián Darío. El “Affair” Urrutia y la Importancia de Replantear la Organización de la Diplomacia Colombiana. En OPRIC http://opric-unal.org/index.php/produccion-academica/analisis-de-coyuntura/660-el-affair-urrutia-y-la-importancia-de-replantear-la-organizacion-de-la-diplomacia-colombiana.html Consultado el 1 de Septiembre de 2013.