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Entrevista OPRIC

Ángela María Hernández


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Captura de pantalla 2026 04 11 183756En un ambiente de aparente calma en materia de política internacional, el pasado martes 25 de junio, Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) suscribieron en Bruselas, un acuerdo para el intercambio de información en seguridad y lucha contra el problema del narcotráfico y el terrorismo. El anuncio se da después de que unas semanas atrás, el Presidente Juan Manuel Santos afirmara que Colombia estaría interesada en “ingresar” a esa organización, lo cual en esa coyuntura propició reacciones airadas por parte de los líderes regionales, quienes calificaron el hecho como una “amenaza” a los intereses de América Latina en materia de seguridad y defensa.

Sin embargo, más tarde estas declaraciones fueron rectificadas tanto por este organismo, que sostuvo que el país no cuenta con el requisito geográfico para obtener tal membresía, como por el propio Ministro Pinzón, quien afirmó que Colombia “no puede y no quiere” ingresar a la OTAN. Sin embargo, Pinzón aclaró en ese momento que por el contrario lo que buscaría Colombia, como ya se dio justamente, sería un acuerdo de cooperación con ese organismo.

La firma de este acuerdo se dio en el marco de la gira europea emprendida por el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en la que el gobierno colombiano busca estudiar la cooperación en seguridad y defensa con la comunidad europea. Pinzón además se entrevistó con representantes ante la OTAN de España, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Noruega, Holanda, Portugal y Francia, y sostuvo una reunión previa con el Comandante Supremo de este organismo, Philip Breedlove, en la que se abordaron temas como la construcción de transparencia en temas de seguridad de las Fuerzas Armadas colombianas y su experiencia en el enfrentamiento del narcotráfico y el terrorismo. De acuerdo a un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa, la visita además de promocionar la cooperación que viene brindando el país en las áreas mencionadas,  pretendía también reforzar la estrategia de la diplomacia colombiana en esta materia y buscar un acceso al conocimiento, experiencia y buenas prácticas de la Fuerzas Armadas europeas en temas como las operaciones de paz, la justicia penal militar y los procesos de transformación y modernización del sector de la seguridad y defensa.

Ante las críticas que manifestaron algunos mandatarios de la región como el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y el Presidente de Bolivia, Evo Morales, frente al acuerdo firmado y en resonancia con lo ocurrido hace un mes, la Canciller María Ángela Holguín, salió en defensa del mismo y argumentó que "no es un acuerdo estratégico, es un acuerdo de cooperación puro y simple”[1].

Por su parte Carmen Romero, portavoz de la OTAN, expresó que el organismo busca cooperar con terceros países, como en el caso de Colombia, "porque los retos globales exigen respuestas globales"[2]. El acuerdo en efecto, hace parte de la estrategia trazada por la OTAN en 2010, en la que se crean instrumentos específicos para la cooperación con terceros estados aliados. De tal modo, se contemplan la capacitación de personal civil y militar, la participación en misiones de paz, y el desarrollo de capacidades conjuntas en la no proliferación y el manejo de crisis. El acuerdo con Colombia entonces, resultaría similar al que la organización ya ha inscrito en otras ocasiones con países como Australia, Corea del Sur y Japón.

La OTAN en la lista de pendientes

Esta no sería la primera vez que Colombia manifiesta su interés de acercarse a este distinguido “club”. En 2006 durante el gobierno de Álvaro Uribe, Colombia insinuó la posibilidad de ser “miembro extra” de la OTAN por supuestas sugerencias de autoridades estadounidenses, con el fin de conformar un grupo de países “amigos” de la organización en la región; iniciativa que fracasaría de la mano con la propuesta para el establecimiento de bases militares estadounidenses en territorio colombiano. De otra parte, hace un año circuló una propuesta en el Congreso de la República acerca de la presentación de un proyecto de ley que permitiera blindar un eventual acuerdo con la OTAN. En esta movida legislativa, habrían estado involucrados miembros del grupo militar de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, quienes habrían seguido los detalles de la redacción del convenio. Asimismo, Colombia tuvo la oportunidad de participar en la conferencia sobre la integridad de la OTAN realizada en Estados Unidos en el año 2011, en la que como único país latinoamericano invitado, presentó sus avances y estrategias en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado. Finalmente, se tiene conocimiento público que en mayo de este año, la Fuerza Área colombiana habría realizado ejercicios de entrenamiento con aviones de la OTAN en Canadá.

Implicaciones para la Política Internacional Colombiana

En efecto, este acuerdo con la OTAN implica para Colombia una prolongación del objetivo que se ha propuesto el actual gobierno de Juan Manuel Santos en términos de cooperación en seguridad y defensa. Como ya lo ha evidenciado en variadas experiencias de cooperación en Centro y Sur América, y algunos países de África, Colombia busca posicionarse como un actor internacional que comparta experiencias y estrategias relevantes en materia de seguridad y defensa, producto de los aprendizajes acumulados en el enfrentamiento de los problemas de seguridad internos. Es por ello, que el país tiene elementos que podrían ser bien acogidos por la OTAN, ante todo, frente a los problemas relacionados con la seguridad en África y Medio Oriente, en especial  el terrorismo y el crimen organizado, que han sido titulados como amenazas próximas para el hemisferio norte.

Asimismo, Colombia podría aprovechar la capacitación técnica y militar del Colegio de Defensa de la OTAN en Roma, buscando así consolidar estándares internacionales de profesionalización para sus fuerzas, en especial, ante un posible escenario de postconflicto. Esto seguramente implicaría un viraje trascendental para el sector defensa, el que tendrá que contemplar la posibilidad de profundizar su participación internacional en operaciones de paz. En ese sentido, se propiciarían nuevos escenarios de cooperación futura y canales de consultas en temas de interés común entre Colombia y la OTAN.

No obstante, si bien en el acuerdo Colombia no pretende ser miembro del organismo, podría decirse que éste último encontró un aliado comprometido. En ello, una realidad evidente es la amplia capacidad de decisión que Estados Unidos tiene sobre la OTAN y la cercanía con que Colombia pretende mantener sus relaciones bilaterales con esta potencia. En ese sentido, como lo señaló hace un par de semanas Claudio Reyes Barrientos[3], al declararse interesado en la OTAN, Santos está tomando una distancia considerable con respecto a los países de la región, en especial los que integran el Bloque del ALBA, ya que, así reafirma el papel preponderante de Estados Unidos en América Latina. Además, mientras las relaciones con Estados Unidos se están redireccionando frente a la reducción de los aportes al Plan Colombia, este tipo de acuerdos permiten que dichas relaciones se vean respaldadas, ya no como iniciativas bilaterales, sino como parte de un escenario de cooperación multilateral ampliado. Justamente, el interés de Colombia por acercarse a la OTAN fue aplaudido recientemente por la Secretaria de Estado Adjunta de Estados Unidos para Latinoamérica, Roberta Jacobson, quien consideró que el objetivo de su país “es ciertamente apoyar a Colombia como miembro capaz y fuerte de muchas organizaciones multilaterales, y eso puede incluir la OTAN"[4].

Aunque el ministro Pinzón ha planteado que este acuerdo lejos de ser una amenaza para la región, representa una posibilidad para potenciar su participación en organizaciones como la OEA o UNASUR, las voces de preocupación por parte de los mandatarios regionales han sido reiteradas. En especial, iniciativas como el Consejo de Defensa Suramericano, en el que se pretende unificar las estrategias de seguridad regionales, se ven rezagadas por este tipo de situaciones.

En contraste con esta situación, un reciente estudio realizado por la Consultoría de Defensa IHS Jane’s reveló que la industria de la defensa vive un “boom” en América Latina, y en ese sentido, la región "se está formalizando como un grupo multilateral”[5]. Sin embargo, el estudio señala a su vez, que Estados Unidos es el principal proveedor de equipos y material de defensa de América Latina, especialmente para Colombia y México, lo cual se constituye en una alerta para UNASUR que si bien quiere consolidar una comunidad de defensa sólida, aún tiene que superar los retos que le imponen acuerdos como los de la OTAN con Colombia, los cuales tienden a posicionar la incidencia de intereses externos y a profundizar la polarización política y militar en la región. Esta situación podría implicar situaciones amenazantes como por ejemplo, la exposición de los recursos naturales, en especial el escenario amazónico, a un número considerable de potencias globales interesadas en los mismos.

En definitiva, como ha sido recientemente perceptible con iniciativas como la entrada de Colombia a la OCDE, el acuerdo con la OTAN una vez más, hace parte de ese interés creciente por parte del actual gobierno Santos por acercarse a los “clubes globales” de buenas prácticas y tomar así mayor distancia, por lo menos en términos ideológicos, de los proyectos de integración y foros políticos en la región liderados por los gobiernos de izquierda. Del mismo modo, aún  sin contar con el alto perfil esperado, Estados Unidos y otras potencias militares renuevan sus votos de confianza con Colombia. Al respecto, vale la pena tener en cuenta las recientes críticas de algunos diputados europeos[6], quienes manifestaron su descontento frente a la firma de este acuerdo, argumentando que este intercambio de información y “buenas prácticas” con la OTAN, no se corresponde con el escenario interno colombiano en el que persiste la violación a los derechos humanos y una profunda crisis humanitaria relacionada con el proceder del sector defensa. Con esto, el “alto perfil” internacional sigue siendo para Colombia, más una aspiración sumisa que una realidad perceptible.

 



[1] EL ESPECTADOR. “Colombia brindará información sobre lucha contra el narcotráfico a la OTAN”. 25 de Junio de 2013. Consultado el 30 de Junio de 2013. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/articulo-429980-colombia-brindara-informacion-sobre-lucha-contra-el-narcotrafico

[2] DINERO. “Colombia intercambiará información con la OTAN”. 25 de Junio de 2013. Consultado el 30 de Junio de 2013. Disponible en: http://www.dinero.com/actualidad/nacion/articulo/colombia-intercambiara-informacion-otan/178443

 

[3]EL ESPECTADOR. 'Acercarse a la OTAN es acercarse a EE.UU'.  04 de Junio de 2013. Consultado el  30 de Junio de 2013.  Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo-425939-acercarse-otan-acercarse-eeuu

[4] EL ESPECTADOR. “EE.UU. apoya el acercamiento de Colombia a la OTAN”. 03 de Junio de 2013. Consultado el  30 de Junio de 2013.  Disponible en:  

http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo-425720-eeuu-apoya-el-acercamiento-de-colombia-otan

[5] EL ESPECTADOR.”Industria de la defensa vive un "boom" en Latinoamérica”. 25 de Junio de 2013. Consultado el  30 de Junio de 2013.  Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/economia/articulo-429905-industria-de-defensa-vive-un-boom-latinoamerica

[6] TELESUR. “Diputados europeos critican acuerdo de la OTAN con Colombia”. 26 de Junio de 2013. Consultado el  30 de Junio de 2013.  Disponible en: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/06/26/diputados-europeos-critican-acuerdo-de-la-otan-con-colombia-796.html