OPRIC

Observatorio de Política y Relaciones Internacionales Colombianas

Papers OPRIC

Balance Santos

Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

previous arrowprevious arrow
next arrownext arrow

Entrevista OPRIC

Adriana Mayela Hurtado


OPRIC

 

Captura de pantalla 2026 04 11 183808El pasado Lunes 24 de Junio, las cancilleres de Colombia y Perú aprobaron en medio de su encuentro bilateral, el Plan de Desarrollo de la Zona de Integración Fronteriza que conforman ambos países.  Aunque pase desapercibido  y opacado por los demás temas de la agenda bilateral, el desarrollo y la integración fronteriza representan  unos  de los pilares fundamentales en torno al tema de la integración regional, que ha estado tan presente en las agendas de los gobiernos latinoamericanos en la actualidad.

En este sentido es importante detenernos para analizar la importancia y alcance que puede tener la aprobación de este plan en 2013, para una región fronteriza que ha estado consolidada desde 2001, como resultado del acuerdo entre los dos países a partir de la decisión 501 generada por la CAN en ese mismo año para determinar la creación de Zonas de Integración Fronteriza ZIF, entre sus países miembros. 

¿Qué es una ZIF?

El 25 de Mayo de 1999 en Cartagena,  la CAN a través de la decisión 459,  propone la Política Comunitaria para la Integración y el Desarrollo Fronterizo. En esta se contemplan  acciones bilaterales armonizadas con las políticas nacionales, contribución al desarrollo de la subregión, respeto a la identidad cultural de las comunidades en las zonas de frontera y la delimitación y diseño de las ZIF (Zonas de Integración Fronteriza). El objetivo fundamental de esta Política Comunitaria es elevar la calidad de vida de las poblaciones y el desarrollo de sus instituciones, dentro de los ámbitos territoriales fronterizos entre los Países Miembros de la Subregión.

Dos años más tarde, a través de la decisión 501 de la CAN, se definen formalmente a las ZIF como “los ámbitos territoriales fronterizos adyacentes de Países Miembros de la Comunidad Andina para los que se adoptarán políticas y ejecutarán planes, programas y proyectos para impulsar el desarrollo sostenible y la integración fronteriza de manera conjunta, compartida, coordinada y orientada a obtener beneficios mutuos, en correspondencia con las características de cada uno de ellos.” [1]

En concordancia en con lo anterior, los países de Colombia y Perú acordaron en ese mismo año la delimitación de su ZIF.  Esta abarca toda la frontera ubicada en la Amazonía, delimitada por el lado de Colombia desde el municipio de Puerto Leguízamo en Putumayo, hasta el último rincón de Leticia en el apartamento del Amazonas.  Se caracteriza por ser una frontera de tipo ecológico, con una gran reserva ambiental y de recursos naturales. Presenta una gran dificultad de comunicación entre los dos países, pues no existe un paso formal que permita el flujo constante y dinámico que se da en otras fronteras. A pesar de lo anterior,  el desarrollo de actividades ilícitas como el narcotráfico,  no ha encontrado obstáculos para su realización. A este problema se le suma, la débil presencia del Estado en las localidades y los elevados niveles de necesidades básicas insatisfechas.

 A partir de la visibilidad que estaban teniendo todas las anteriores problemáticas encontradas en el ámbito de la ZIF, la Comisión de Vecindad e Integración de estos dos países, acordaron en 2011 crear un Plan de Desarrollo que permitiera formular proyectos y estrategias  pertinentes para mitigar de alguna manera las problemáticas fronterizas y desarrollar el objetivo principal marcado por la CAN para estas zonas.

Lo que el plan propone.

El plan de desarrollo de la ZIF, fue elaborado por el Proyecto Especial de Desarrollo Integral de la cuenca del río Putumayo de Perú, como un organismo vinculado directamente al Ministerio de Agricultura peruano. Éste contó con un diagnóstico de la zona en el que el aporte de los pobladores, a través de talleres y foros y se vio reflejado.

Promueve planes estratégicos en dos zonas específicas: El eje de la cuenca del Río Putumayo y el trapecio amazónico, siendo Iquitos y Leticia  eje nodales de toda la infraestructura que se espera generar, en torno a saneamiento ambiental del río Putumayo y sus afluentes, promoción de turismo ecológico, desarrollo cultural rescatado por las comunidades indígenas asentadas en este territorio y construcción de infraestructura que facilite la comunicación fronteriza, entre otros. Todo esto, será construido a partir del reconocimiento de unas áreas puntuales y estratégicas en la zona y la especificación de unos núcleos de integración y desarrollo bilateral.

El marco institucional y la gestión del plan estarían a cargo de La Comisión de Vecindad e Integración colombo-peruana. Ésta tiene que implementar y aprobar los instrumentos de aplicación para la puesta en marcha del plan, lo que constituye el escenario más importante a realizar. Para esto, se le sugiere, en el mismo documento,  fortalecerse con una mayor participación de los actores locales y regionales, a través de la vinculación de representantes del Eje del putumayo y del Trapecio Amazónico.

El marco estatal para el desarrollo fronterizo.

A pesar de todas sus propuestas y lo acertadas que pueden llegar  a ser para promover el desarrollo fronterizo en la ZIF, se ha visto desde la creación de estos organismos por la decisión 501 de la CAN que simplemente funcionan como instrumentos delimitadores de la zona fronteriza, sin efectos reales sobre las dinámicas presentes en las zonas. Es por esto, que a pesar del reconocimiento que pueda tener la aprobación del plan de desarrollo, es importante prestar atención a los mecanismos que en éste se proponen para hacer efectivo el cumplimiento de todos los lineamientos propuestos, en este caso se debe prestar atención a lo que de aquí en adelante haga la Comisión de Vecindad como la encargada de la materialización efectiva de todas las estrategias. Una de las acciones más pertinentes que podría llevar a cabo la Comisión es crear un organismo institucional formal, separado de sus funciones, al que se le asigne el ámbito operativo de todos los proyectos.

Hay que mirar la frontera como una zona común, en ese sentido el plan de desarrollo de la ZIF trae grandes avances generando legislación e institucionalidades conjuntas, sin embargo el gran problema  que presenta Colombia es seguir insistiendo en unas acciones desde el centro, que impiden que los actores más cercanos, como en el caso de los departamentos y la municipalidades puedan estar apoyando constantemente estos procesos. Ahí existe un problema con raíces en el tipo de descentralización generada en Colombia que impide una apropiación del ámbito fronterizo desde lo local.

 “En el caso colombo–peruano, la ZIF busca dar una solución conjunta a problemas comunes en las regiones de frontera, mediante políticas bilaterales que se traduzcan en planes, programas y proyectos conducentes a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones asentadas en la frontera. En la actualidad, estos objetivos siguen siendo más retóricos que reales”[2]

 En este sentido, la aprobación del Plan implica un gran avance y un gran objetivo cumplido para la ZIF. Sin embargo, existe una gran expectativa en torno a la materialización de todas las estrategias que se han sido pensadas. Esperemos que el ámbito de lo local logre integrarse, permitiendo una continuidad a los proyectos que se logren desarrollar, impidiendo el tan repetido efecto de mitigación temporal de los problemas fronterizos, a partir de una coordinación central de políticas específicas en la zona. Habrá que seguir al tanto de lo que suceda en esta región.



[1] Art.1 Decisión 501, CAN

[2] Ramírez,  “Las Zonas de Integración Fronteriza de la Comunidad Andina. Comparación de sus alcances” Estudios Políticos, 2008