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Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Entrevista OPRIC

Laura Camila Castillo


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Captura de pantalla 2026 04 11 185701Las reuniones llevadas a cabo la semana pasada en Santiago de Chile (Chile) significan la primera vez que los países pertenecientes a la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y los pertenecientes a la Unión Europea se reúnen reemplazando las reuniones ALC-UE. Durante esta reunión se congregaron más de 300 empresarios de ambas regiones en torno a una agenda que tiene como objetivo avanzar en la profundización de las relaciones comerciales e inversiones birregionales, y en la construcción de una alianza estratégica para el desarrollo sustentable.

Simultáneamente fue sostenida la II Cumbre de la CELAC, que significa la primera reunión de los mandatarios de la CELAC tras la cumbre fundacional de este grupo, celebrada en diciembre de 2011 en Caracas. A pesar de su importancia, esta cumbre contó con ausencias importantes como los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, de Brasil, Dilma Rousseff y de Ecuador, Rafael Correa.

La CELAC, conformada el 23 de febrero de 2010, tiene sus antecedentes en el Grupo de Contadora (1983) (México, Colombia, Venezuela, Panamá) y en el Grupo de Apoyo (Brasil, Argentina, Perú, Uruguay) quienes encuentran una agenda común entre ambos bloques a través del Grupo de Rio en 1990 y posteriormente en las reuniones de la Conferencia de América Latina y el Caribe sobre la Integración y Desarrollo conformada a partir de 2008. Para el año 2010 durante la XXI reunión del Grupo de Rio y la II Segunda Conferencia de América Latina y el Caribe, se decide a través de la Declaración de Cancún la necesidad de crear un organismo como la CELAC, que en un inicio tenía las intenciones, especialmente apoyadas por algunos países del bloque, de reemplazar a la OEA, pero que finalmente optó por el pragmatismo en la toma de decisiones y por la flexibilidad en lo que se refiere a su estructura. Esto significa que finalmente no se crea con la intención expresa de reemplazar o pronunciarse en contra de nadie, que la participación en las iniciativas del bloque es voluntaria, que no se crea a través de la votación de un tratado constitutivo y que pretende en general, la coordinación de los otros organismos subregionales de integración además de lograr una posición concertada en la región frente a los escenarios internacionales.

Sin embargo, una mirada a la II cumbre de la CELAC desde el punto de vista de construcción del multilateralismo latinoamericano, amerita tener en cuenta que con la llegada de Cuba a la presidencia a partir de 2013 y la finalización del periodo de Chile para presidir el organismo, hay algunos retos específicos que deben ser resaltados. Entre estos se cuenta especialmente, el lograr integrar  de manera más activa a los países del Caribe no hispanos dentro de la organización y posicionar la organización en América Latina, así como el reto que significa para la organización el hecho de que su nuevo presidente (Cuba) sea un país no democrático y con serios cuestionamientos alrededor de la región y en general en el globo. Por otro lado, en términos estructurales, debe tenerse en cuenta que la flexibilidad con la que inició la organización puede no ser suficiente si se busca la consolidación de un proceso de integración regional, que trascienda más allá del foro de diálogo y solución de controversias en el que se ha convertido, a una verdadera organización de integración latinoamericana.

Por otro lado, durante la Cumbre de Mandatarios, varios temas fueron abordados en la Declaración de Santiago entre los que se encontraron el rechazo a medidas coercitivas de carácter unilateral, el apoyo a las Islas Malvinas, bajo el control de Reino Unido desde 1833 y cuya soberanía reclama Argentina; el apoyo a la lucha contra el terrorismo en todas sus manifestaciones y la necesidad de poner fin al bloqueo comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde hace casi medio siglo. Además durante la cumbre fue aprobado un documento de apoyo a la tragedia registrada en una discoteca en la madrugada del pasado domingo en el estado de Río Grande del Sur, al sureste de Brasil.

Por supuesto, en esta reunión de mandatarios también fue aprobada la entrega de la presidencia pro témpore de la CELAC al presidente de Cuba, Raúl Castro, y se hizo especial énfasis en la integración física regional a través de la construcción de infraestructura que no involucre solamente a los países a nivel nacional sino que comprometa en general a la región.

Por su parte, en lo que se refiere a la Cumbre CELAC-UE realizada los días 26 y 27 de enero, debe tenerse en cuenta que el objetivo primordial de este encuentro es el fortalecimiento de las relaciones comerciales y de inversión entre las dos regiones, resaltando especialmente que la situación económica y financiera presenta grados de incertidumbre en la región europea, que la ayuda en términos de cooperación norte-sur ha empezado a disminuir conllevando consecuentemente al fortalecimiento y el establecimiento de lazos de cooperación sur-sur  y especialmente que América Latina y el Caribe pueden empezar a constituir un gran esquema de integración política, económica, física y energética.

En este escenario, es importante resaltar la presencia de Colombia y algunas de sus intervenciones durante la Cumbre. En ese sentido, es destacable la inclusión en la agenda de temas como el proceso de paz que se adelanta con las FARC, el debate frente a las drogas y el control de armas, la ratificación del tratado de libre comercio con la Unión Europea y la búsqueda de apoyo para ingresar a la OCDE.

Frente al primer tema, Colombia encontró completo respaldo por parte de la Unión Europea y especialmente por parte de la región, a las conversaciones que se adelantan en la Habana con las FARC. En ese sentido, la Comisión Europea y el Consejo Europeo apoyaron el proceso, afirmando que elogian “la respuesta del presidente Santos para poner fin al conflicto en Colombia, abordando las raíces de sus causas, y por iniciar las conversaciones de paz. Estoy convencido de que la paz en Colombia redundará en una mayor estabilidad y prosperidad para toda la región”. (El Universal, 27 de Enero 2013) [1]

Durante la cumbre, también se abordó el tema relativo a las drogas y el comercio de armas, frente a lo cual el presidente Juan Manuel Santos instó a la UE a que se sume a la decisión sobre la necesaria revisión de la política antidroga a nivel mundial, en este mismo sentido, se refirió al problema de comercio de armas que a pesar de tener trascendencia internacional parece tener un mayor sentido en la política local en tanto permite un avance en la relaciones con la UE y a su vez demuestra ante las FARC avances frente a la preocupación planteada durante las negociaciones de que otros actores tengan acceso a las armas una vez finalizado el conflicto. Estas declaraciones han estado en congruencia con las intenciones del gobierno colombiano por articular el problema del narcotráfico con el control de armas, y en ese sentido conseguir un debate internacional frente al cambio de estrategia. En ese sentido, la Cancillería ha afirmado que “el tráfico ilegal de drogas está íntimamente ligado al tráfico ilegal de armas. Los dos, tanto las armas como las drogas, están generando problemas crecientes de violencia en nuestras sociedades. Por eso un mayor control y nuevas alternativas tenemos que estudiarlas para poder encontrar mejores soluciones.”[2] (Cancillería,  Además frente al tema, el presidente Santos recalcó durante la cumbre que “la venta incontrolada (de armas) facilita la violencia y el crimen en países como Colombia”[3] (RCN radio, 25 de enero de 2013).

Finalmente, frente al proceso de ratificación del tratado de libre comercio entre Unión Europea y Colombia y Perú, el gobierno colombiano solicitó a Irlanda y a Alemania (entre otros países) servir como facilitador del proceso de ratificación del Acuerdo Comercial con la Unión Europea, así como contribuir al fortalecimiento de la interlocución de Colombia con el bloque europeo en materia de cooperación, cambio climático y desarrollo sostenible solicitando del mismo modo a la Unión Europea apoyar el ingreso de Colombia a la OCDE.

En conclusión, frente a la II cumbre de mandatarios de la CELAC, aun quedan muchas preguntas por resolver en el sentido en que este organismo debe definir su fortaleza como estructura y la decisión de proyectarse como un nuevo organismo de integración o tan sólo como otro foro político regional,  además debe afrontar los retos evidenciados durante la cumbre con el ánimo de prolongar su existencia en el escenario político internacional. Frente a la reunión de mandatarios CELAC –UE queda claro que el discurso sobre cooperación deja de limitarse a la ayuda norte-sur sino que incluso llega referirse a cooperación bidireccional y sur-sur. Finalmente, para el caso Colombiano hay un aprovechamiento de estos foros regionales como un escenario para sentar posiciones a nivel internacional sin arrojar, sin embargo, ninguna medida concreta o práctica en los temas planteados.