Christian Chacón Herrera
OPRIC
Mucha actividad se ha presentado alrededor de la polémica entre Colombia y Nicaragua después de la presentación de argumentos frente a la Corte Internacional de Justicia de la Haya, donde en poco tiempo se determinará, a través de un fallo, la frontera definitiva entre ambos países. Los eventos más recientes giran alrededor de dos versiones.La colombiana en la cual se aduce que un barco nicaragüense que trataba de encallar en Quitasueño fue “amablemente” retirado de aguas colombianas regresando a su país.
Por otro lado, Nicaragua afirma que un barco con intenciones científicas fue “intimidado” por la armada nacional tanto marítimamente como por vía aérea, mostrando una hostilidad a una embarcación con fines científicos.
La Canciller Holguín afirmó que lo hecho por Nicaragua era “un acto desesperado” y que Colombia resolvió de la mejor forma posible el impasse: Solicitud de abandono de aguas colombianas al barco y nota diplomática de reclamo. Por su parte, las voces provenientes de Nicaragua son de otro tono ya que en un comunicado se le exige a Colombia el fin de las hostilidades y se resalta el interés nicaragüense de llevar el debido proceso, esperando el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Pero ¿Qué hay detrás de toda la tensión bilateral alrededor del meridiano 82?
Más que desesperación
La canciller Holguín, como dijimos, calificó dicho acto como una acción desesperada y así lo reafirman diversos expertos en el tema. Fernández de Soto, Cardona y Bermudez [1] sostienen a la par de la Ministra que el acto es una muestra de la impotencia nicaragüense por mostrar ejercicio de soberanía sobre la zona y un movimiento “extemporáneo” frente a la futura decisión de la CIJ. Pero, cabe recordar unas palabras del pasado para comprender el futuro.
Una de las célebres frases de la Canciller Holguín (por la cual fue ampliamente criticada) fue la evocación del Rey Salomón encarnado en la figura de la corte, advirtiendo con anticipación el “miti-miti” que puede resultar la decisión de ésta respecto al tema. Así, Holguín dijo “tenemos que tener en la mente que cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas que ha tenido la Corte (…)Yo no puedo decir al ciento por ciento que todo va a seguir igual. No, porque finalmente estamos en un proceso ante la Corte, y ésta va a tomar unas decisiones" [2].
¿Por qué recordar dicha afirmación? Hoy, la Corte Internacional de Justicia podría encontrar en la actitud de Nicaragua no solo un pequeño “lloriqueo” tardío de su parte, sino una verdadera amenaza a la estabilidad regional. Lo que está haciendo Nicaragua es poner presión en el proceso mostrando que una decisión desfavorable podría desembocar en el aumento de hostilidades entre los dos Estados.
¿Solución? Que el fallo sea “salomónico” como lo anunció la Canciller. Nicaragua se juega una carta importante en el conflicto que ha generado y es mostrar que una decisión que afecte sus intereses podría atizar la tensión entre los dos países. Por ello, no solo hay que leerlo como un “intento desesperado” sino como una estrategia de presión, a pocos días de conocer el fallo de la Corte para recibir al menos una pequeña porción del plato que pide.
La actitud colombiana
La diplomacia colombiana ha logrado mantener una actitud coherente respecto a su tradición en política exterior, es decir llevada por los canales diplomáticos y apegada al Derecho Internacional. Frente a la “avanzada” nicaragüense, la ministra ha mostrado capacidad en la toma de decisiones y en la mesura de sus declaraciones respecto al otro en contienda.
Holguín ha manifestado sus descontentos con Nicaragua a través de notas diplomáticas y en sus salidas respecto al tema, no ha tenido un discurso de confrontación ni de advertencia, sino apenas un solemne anuncio de ejercicio de soberanía sobre la zona. Colombia no ha entrado al juego de la confrontación y ha manejado el tema de la mejor forma, lo cual es natural ya que el país tiene todas las de ganar en la corte, si de argumentos se trata, y confía en que la Corte no encarne en el justo rey, que destruya el meridiano, desplazándolo para partir en dos.
En unas semanas se espera el fallo y Colombia tiene ventaja jurídica, solo resta ver si Nicaragua consigue algo en su intento estratégico.
[1] La nota aparece en la versión digital de Eltiempo.com. Excancilleres colombianos perciben 'desespero' nicaragüense http://www.eltiempo.com/politica/excancilleres-perciben-desespero-nicaraguense_12306933-4 Consultado el 15 de octubre de 2012.
[2] Canciller admite posible fallo adverso en litigio con Nicaragua. En Elespectador.com Edición Digital http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo-341196-canciller-admite-posible-fallo-adverso-litigio-nicaragua Consultado el 15 de octubre de 2012. Negritas en el original.