Danna Giselle García Rendón
OPRIC
La politización del discurso del mandatario colombiano Iván Duque dentro de la Comunidad Andina (CAN) con la realización del XX Consejo Presidencial Andino que contó con la presencia de líder de la oposición de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, anunciando de nuevo la integración de Venezuela a la CAN, demuestra una vez más una política exterior colombiana caracterizada por la “venezolanización” del discurso ante la negativa de establecer una estrategia clara y pragmática que contribuya a solucionar la crisis humanitaria y económica del país vecino, cuya problemática se desborda a los diferentes países de la región. Además de esto, la instrumentalización y reorientación de la CAN para la realización de campañas antichavistas y antimaduro termina siendo un despropósito de la misma organización regional, teniendo en cuenta que esta se enfoca principalmente en las áreas de comercio e inversión.
Esto, sin embargo, ha tenido implicancias en el escenario regional, ante la persistencia del gobierno colombiano de someter su postura política de Venezuela a sus relaciones comerciales y el suplir los esquemas de integración y cooperación, para pasar al fortalecimiento de otros acorde a los intereses de la actual administración, este es el caso de la propuesta de conformar una organización llamada Prosur que reemplace a la Unasur [1]. De ahí la importancia de sostener que el discurso político de Iván Duque dentro de la CAN pone de relieve de una política exterior desgastada. De manera retrospectiva, es necesario subrayar que Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez, se retira formalmente de la CAN en el año 2011 luego de que concluyeran sus compromisos, obligaciones y derechos dentro del grupo regional, al que decidió renunciar en el 2006 bajo el argumento de que este tratado solo favorecía a las elites en detrimento de las masas empobrecidas, además, que “una verdadera integración, según él, debería asentarse sobre convergencias ideológico-políticas para la conformación de un bloque latinoamericano, autónomo de Estados Unidos” [2], debido a los Tratados de Libre Comercio que para ese entonces estaban llevando a cabo Colombia y Perú con Estados Unidos.
En febrero del presente año se lleva a cabo una reunión telefónica por iniciativa del presidente Iván Duque, y representantes de las cancillerías de Bolivia, Ecuador y Perú con Juan Guaidó y se propone y reafirma el apoyo al regreso de Venezuela “libre y democrática”[3]. Y así, para el ocho de julio se realiza el XX Consejo Presidencial Andino de manera virtual, Colombia toma la presidencia Pro Témpore, y con la presencia del líder de oposición Juan Guaidó, asume el siguiente discurso:
El mandatario colombiano dijo que la presencia hoy, del presidente Guaidó en la reunión, “es también para decirle que lo recibimos con gusto de nuevo en esta comunidad, comunidad que intentó ser fracturada por el chavismo y los neochavistas que quisieron debilitarla, para darle curso a proyectos de integración al servicio de sus intereses opresores y antidemocráticos”. Además, recalcó su respaldo al proceso que debe seguir Venezuela para darle fin a la dictadura[4]
Con lo anterior se evidencia cómo de manera desacertada e impertinente, el presidente Iván Duque insiste en centralizar el tema de Venezuela en sus relaciones internacionales y en grupos regionales, que como la CAN ha estado orientado en establecer diferentes estrategias que faciliten y promueven el flujo libre de mercancías y en ser un mecanismo dinamizador del comercio, pero no en una instancia que pueda ser instrumentalizada por el gobierno colombiano en su continuación a una política de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela mientras se niega a establecer cualquier vía de comunicación o negociación que de posibles soluciones a la crisis humanitaria y económica que vive el país. Esto, porque como ya lo han sostenido diferentes internacionalistas, esta decisión está lejos de tener efectos prácticos, pues la decisión que parte del gobierno interino, Juan Guaidó, es una determinación política que carece de todos los elementos necesarios para su aplicación, teniendo en cuenta que la política comercial sigue estando manejada por Nicolás Maduro[5].
El discurso politizado de Colombia hacia la CAN es reflejo de que Colombia ha tenido una mirada de los procesos de integración como medio quizá para la inserción internacional pero no como fin para lograr más capacidades y aumentar la autonomía nacional y regional. El posicionamiento colombiano frente a Venezuela solo se traduce en mantener una política de presión diplomática pero no es reflejable en el interés de contribuir a resarcir los costos sociales y económicos por los que ha venido atravesando el país vecino, y a esto se le suma, los efectos que el discurso polarizador del gobierno colombiano ha tenido en el retiro de otras organizaciones regionales -como es el caso de la Unasur debido a la falta de denuncia de esta organización a los actos del gobierno venezolano bajo el régimen de Nicolas Maduro, según el gobierno colombiano. Así, quitándose toda capacidad dinamizadora y negociadora en sus relaciones con otros países de la región.
Este es uno de los momentos que debilitan los procesos de integración latinoamericano, un proceso que no ha avanzado a fondo debido a los posicionamientos políticos diferenciados y a lo que se ha denominado como cooperación dependiente asociada[6], para hacer referencia a las asimetrías y dependencias de algunos países con respecto a los intereses estadounidenses, como es el caso de Colombia. Un país guiado por una política exterior de espalda a la realidad de la situación interna del país y al desbordamiento de la crisis humanitaria vivida en Venezuela dentro de la región, además de estar enfocada en fortalecer su presencia en el Grupo Lima para mantener el cerco diplomático hacia el país vecino, tras una concluyente negativa al dialogo para resolver la situación humanitaria vivida en Venezuela, de ahí la ambigüedad real denotada en el discurso del gobierno colombiano y la instrumentalización de los grupos regionales para persistir en esta posición que a todas luces aparece como caduca y carente de resultados tangibles.
[1] Vanguardia. (19 de enero, 2019). “La propuesta de Iván Duque para reemplazar la Unasur”. Recuperado de https://www.vanguardia.com/colombia/la-propuesta-que-promueve-ivan-duque-para-remplazar-la-unasur-eb267372
[2] “La relación colombo-venezolana tras el retiro de Venezuela de la Comunidad Andina”. 2006. Recuperado de https://library.fes.de/pdf-files/bueros/kolumbien/50480.pdf
[3] “‘Vamos a apoyar el regreso de Venezuela libre y democrática a la CAN’, afirma el Presidente Duque”. (19 de febrero, 2020). Recuperado de https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2020/Vamos-a-apoyar-el-regreso-de-Venezuela-libre-y-democratica-a-la-CAN-afirma-el-Presidente-Duque-200219.aspx
[4] “Colombia asume Presidencia Pro Témpore de la Comunidad Andina y destaca que la integración es el camino para enfrentar la pandemia”. (8 de julio, 2020). Recuperado de http://www.comunidadandina.org/Prensa.aspx?id=12229&accion=detalle&cat=NP&title=colombia-asume-presi
[5] El diario. (23 de abril, 2020). Lo que podría significar para los migrantes el reingreso de Venezuela a la CAN. Recuperado de https://eldiario.com/2020/02/23/lo-que-podria-significar-para-los-migrantes-el-reingreso-de-venezuela-a-la-can/
[6] Tickner, A. (2015). Cooperación dependiente asociada. Relaciones estratégicas asimétricas entre Colombia y Estados Unidos. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rci/n85/n85a07.pdf