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Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Entrevista OPRIC

Ginna Paola Cardozo

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Captura de pantalla 2026 04 09 230615“En el plano regional usted ha sido un gran aliado de una causa justa y de una causa necesaria: hoy quiero reconocerle el apoyo que usted dio contra el dictador Nicolás Maduro ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos”[1] estás fueron las palabras que le dijo el presidente Iván Duque a su homólogo argentino Mauricio Macri, el pasado 10 de junio del presente año en su encuentro en la Casa Rosada de Buenos Aires, Argentina. La reunión diplomática abordó dos ejes principales, el fortalecimiento comercial de los lazos binacionales y el restablecimiento de la democracia en Venezuela, siendo este último un tema que sigue apareciendo en la agenda de política exterior de los países del Grupo de Lima, en un ejercicio de presión que en el discurso se encuentra enmarcado en el cerco diplomático pero que lleva consigo un giro hacia la derechización de América Latina.

 

La agenda de la reunión respondía a dinámicas y problemáticas regionales coyunturales, en este sentido se habló de temas como narcotráfico y corrupción, el fortalecimiento comercial en espacios nacionales e internacionales a través de la promoción de la economía naranja y el posicionamiento del territorio colombiano como un país atractivo para la inversión, por último los mandatarios expresaron su preocupación por la crisis venezolana tanto por la situación de los migrantes como por la necesidad urgente de restablecer la democracia.

 

Así, los lazos comerciales quedaron plasmados en la voluntad para concretar acuerdos que eviten la doble tributación de empresas extranjeras y de esta forma impulsar una inversión recíproca, por otro lado, para el sector turismo se busca ampliar la conectividad aérea entre ambos países; esto con la finalidad de impulsar la cooperación, aunque esto refiere más a un aspecto nacional de cada país también existen planes articulados a la integración de MERCOSUR y Alianza Del Pacífico para consolidar una economía regional[2].

 

Por otro lado, la perspectiva legalista y punitiva desde la que se abordaron temas como el narcotráfico y la corrupción con estrategias como el aumento de controles transfronterizos e intercambio de bases de datos de narcocriminales[3], dejan entre ver el aliento de ambos gobiernos por traer nuevamente el discurso de lucha contra el terrorismo y reforzar las estrategias de seguridad en lógicas de miedo, acción tradicional de los gobiernos de derecha.

 

Pero la perspectiva expuesta anteriormente tiene una representación más contundente en la lectura que se hace de la situación que atraviesa Venezuela, pues así como lo diría el analista político Guillermo Trujillo “esta reunión se da para afianzar la posición de Argentina en el Grupo de Lima y fortalecer el tema de la crisis migratoria venezolana, donde Colombia ha tomado un protagonismo importante”[4], así los mandatarios recalcan su preocupación por el restablecimiento de la democracia.

 

Sin embargo, pese a que el discurso se enmarque en el cerco diplomático y una preocupación –aparente- por la situación humanitaria de los migrantes, ambos gobiernos se presentan como los salvadores que liberarán a Venezuela de la “usurpación” de Nicolás Maduro y les “devolverán su país”[5], legitimando un intervencionismo que estaría atentando contra la soberanía del país vecino. Entonces el interrogante que deja abierto este escenario en el marco del derecho internacional, es si ¿El Grupo de Lima se ha convertido en una carta democrática para promover el intervencionismo? y en ese sentido, ¿Son legítimas estas acciones?, pues si bien el Grupo de Lima actúa dentro de lo legal en su normatividad, pareciera que se está convirtiendo en un espacio de ideologización de la derecha que podría repercutir en la creación de una nueva costumbre internacional por los menos de carácter regional, de vuelta a una lógica de amigo-enemigo.

 

Bajo este contexto, declaraciones del presidente Duque donde afirma que la reelección del mandatario Mauricio Macri es “fundamental para América Latina” o que su homólogo es un pedagogo, en tanto “recibió un país convulsionado y durante su gestión lo que ha hecho fue tratar de reorientar la capacidad productiva para que se traduzca en equidad y beneficios dentro de una economía de mercado” en línea con el discurso doméstico del presidente colombiano respecto a la herencia del gobierno anterior[6]. Esto nos muestra un panorama bastante claro frente hacía qué tipo de gobiernos van dirigidas las alianzas en tanto política exterior que pretende hacer el mandatario colombiano, así como se muestra qué gobiernos están tomando voz en América Latina en este cuatrienio. Un claro reflujo a la derecha desde las estructuras e instituciones nacionales de cada Estado y ahora fortalecido en el marco del Grupo de Lima.

 


[1]El Tiempo. (10 de junio de 2019) “Colombia y Argentina buscarán acelerar cerco diplomático a Maduro”. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/colombia-y-argentina-buscaran-acelerar-cerco-diplomatico-a-maduro-373576

[2]Portafolio. (10 de junio de 2019) “Acuerdos de Colombia y Argentina para fortalecer su relación comercial”. Recuperado de: https://www.portafolio.co/internacional/acuerdos-de-colombia-y-argentina-para-fortalecer-relacion-comercial-530450

[3]Ibídem

[4]Asuntos legales. (11 de junio de 2019) “Economía naranja, agro y antinarcotráfico: la agenda de Iván Duque en Argetina”. Recuperado de: https://www.asuntoslegales.com.co/actualidad/economia-naranja-agro-y-antinarcotrafico-la-agenda-de-ivan-duque-en-argentina-2872356

[5]El Tiempo. Op.cit.

[6]RT. (10 de junio de 2019) “Iván Duque visita Argentina y apoya una eventual reelección del presidente Macri”. Recuperado de: https://actualidad.rt.com/actualidad/317590-ivan-duque-visita-argentina-apoyar-macri