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Entrevista OPRIC

Catalina Vega Méndez

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Captura de pantalla 2026 04 09 230954La profundización de la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela ha llevado al escalamiento del movimiento de venezolanos en toda la región generando una situación crítica en las zonas fronterizas principalmente de Colombia y Brasil. Esta situación, sin precedentes en la Latinoamérica, representa un desafío importante para los gobiernos regionales en materia de política migratoria. Recientemente, la iniciativa liderada por el gobierno colombiano de ofrecer ayuda humanitaria a Venezuela en alianza con el gobierno estadounidense y con el respaldo “Coalición para la liberación de Venezuela” ha generado un mosaico de diferentes reacciones políticas en medio de un ambiente de polarización política.

 

 

En este contexto, el gobierno colombiano pretende posicionarse en el escenario internacional como país líder y propositivo frente a la crisis venezolana. Esta iniciativa es coherente con la tendencia de los gobiernos de la región sudamericana de adoptar una política migratoria de carácter liberal incorporando la egida por los derechos humanos bajo una actitud receptiva[1] –dentro de los límites de cada gobierno --. No obstante, la decisión del presidente Duque de ofrecer ayuda humanitaria a Venezuela a través de la zona fronteriza de Cúcuta plantea importantes interrogantes respecto a la capacidad de respuesta en materia de política migratoria por parte gobierno colombiano y respecto los posibles efectos de la iniciativa en materia de seguridad nacional en las zonas fronterizas.

 

Para empezar, la república de Colombia ha sido el país en la región más directamente afectado por la crisis migratoria en Venezuela. La situación en las zonas fronterizas es especialmente crítica porque el país comparte una frontera porosa de 1.300 millas con Venezuela, en la cual aproximadamente 37.000 venezolanos cruzan sus ocho puestos oficiales de migración por día[2]. Como respuesta a esta situación, la política migratoria del gobierno colombiano se ha centrado en la regularización de los inmigrantes venezolanos mediante la expedición de Permisos Especiales de Residencia –PEP—y en la ayuda humanitaria a los inmigrantes dentro del país. No obstante, la magnitud del fenómeno al que se enfrenta el gobierno sobrepasa la capacidad institucional para garantizar la ayuda humanitaria. El gobierno colombiano falla en desconocer la poca experiencia de las autoridades e instituciones en materia de respuesta humanitaria a crisis, especialmente si se reconoce que hasta hace pocos años era el pueblo colombiano el que representaba un flujo migratorio considerable en la región debido al conflicto interno armado.

 

En efecto, recientes estudios[3] señalan que las regulaciones y políticas impuestas por el gobierno colombiano han dificultado el acceso de la ayuda humanitaria a los venezolanos. Esto incluye el acceso a refugios, atención médica, programas sociales y oportunidades de empleo esenciales para mitigar el riesgo de que los venezolanos se vuelvan vulnerables al reclutamiento por parte de grupos criminales armados activos en la frontera. En este contexto, aunque se aplaude el papel propositivo del gobierno Duque, la improvisación de la decisión plantea dudas respecto a la capacidad de Colombia de garantizar el acceso a estos servicios humanitarios. También, cabe preguntarse sobre la capacidad de Colombia de garantizar que los grupos de la sociedad civil y las organizaciones internacionales que responden a la crisis en las zonas fronterizas reciban el apoyo necesario para garantizar una respuesta humanitaria a la crisis migratoria de Venezuela.

 

Por otra parte, la ayuda humanitaria ofrecida por el gobierno Duque con el apoyo de USAID, la agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, aviva las tensiones políticas entre el oficialismo y la oposición. Si bien, la ayuda humanitaria de el gobierno de Duque fue respaldada por Guaidó, presidente interino de la Republica Bolivariana de Venezuela, fue fuertemente rechazada por el gobierno oficial de Maduro, generando una situación problemática para la población venezolana y colombiana en las zonas fronterizas[4]. Es evidente que la ayuda humanitaria liderada por Duque es parcial y carece de neutralidad al apoyar las banderas de la oposición y de los intereses regionales de lograr la democratización del gobierno. La unilateralidad de la decisión intensifica la tensión política existente e implica riesgos en el momento de la distribución de la ayuda humanitaria sin la cooperación de las fuerzas armadas leales al gobierno oficial. Como señala la Cruz Roja, la neutralidad e imparcialidad de la ayuda humanitaria es imprescindible para que la respuesta humanitaria tenga un impacto positivo en la población, que en ultima instancia, debe ser el principal motor para llevar acabo la ayuda.

 

Adicionalmente, surgen importantes interrogantes respecto a las implicaciones para la seguridad nacional de la decisión del gobierno colombiano de asumir el rol de distribución de la ayuda humanitaria envidada por USAID en la zona fronteriza del puente de Tienditas, que conecta a Cúcuta con Táchira (Venezuela). La respuesta de la Guardia Venezolana de bloquear la zona fronteriza para impedir la entrada de la ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos es un indicio de la posibilidad de que el escalamiento de la tensión política siente las bases de un conflicto de carácter internacional. Frente a esta posibilidad sectores de la comunidad internacional y nacional exhortan al gobierno colombiano a optar por una posición diplomática y de dialogo concertado garantice una ayuda humanitaria parcial y neutral en Venezuela.

 


[1] Freier & Paret, 2018. Una crisis migratoria en América del Sur: las salidas de Venezuela ponen a prueba la hospitalidad de los vecinos. En Migration Policy Insitute. Disponible en https://www.migrationpolicy.org/article/south-american-migration-crisis-venezuelan-outflows-test-neighbors-hospitality

[2] Ramsey & Sanchez, 2018. Responding to an exodus Venezuela’s Migration and Refugee Crisis as Seen From the Colombian and Brazilian Borders. En WOLA Reseach Report. Disponible en https://www.wola.org/wp-content/uploads/2018/07/Final-VZ-Migration-Report-Final.pdf

[3] Staedicke, 2018. A medida que se profundiza la crisis venezolana, América del Sur se prepara para más arribos y estancias indefinidas. Disponible en https://www.migrationpolicy.org/article/top-10-2018-issue-1-venezuelan-crisis-deepens-south-america-braces-more-arrivals-and

Ramsey & Sanchez, 2018. Op. Cit.

[4] Gomez, 2018. La ayuda humanitaria de Duque y USAID: ¿Neutralidad o Intervencionismo? En La Silla Vacía. Disponible en:

https://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-paz/historia/la-ayuda-humanitaria-de-duque-y-usaid-neutralidad-o