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Entrevista OPRIC

Marialejandra Esguerra Forero

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Captura de pantalla 2026 04 09 231010En fechas recientes el panorama político, económico y social de la República Bolivariana de Venezuela se ha tornado aún más complejo gracias a la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino del país y la consecuente tensión internacional, regional y nacional que el anuncio ha generado; en este escenario, Colombia se ha situado como un representante destacado en el ejercicio de presión sobre el gobierno chavista, buscando posicionarse en el espectro internacional como un país líder en lo que Estados Unidos y el Grupo de Lima han definido como la lucha por la democracia en Venezuela.

 

Desde el 2015 Venezuela se enfrenta a una compleja crisis económica y humanitaria causada por la caída de los precios del petróleo, los bajos niveles de producción, la hiperinflación, la consecuente escasez, la deslegitimación del gobierno y el aumento de la violencia desde varios sectores; bajo este contexto, para 2018 el gobierno de Nicolás Maduro decidió adelantar las elecciones presidenciales y reducir al mínimo las funciones de la Asamblea Nacional creando un organismo paralelo denominado Asamblea Nacional Constituyente. Estas decisiones se consideraron como antidemocráticas e ilegítimas a la luz de los estándares constitucionales que garantizan el ejercicio del poder en Venezuela, desembocando un costo político no previsto, el ascenso de Guaidó como oposición enérgica y legitimada popularmente.

 

Ante este panorama nacional, la comunidad internacional ha reaccionado de manera diversa a la autoproclamación de Guaidó, países como Estados Unidos, Colombia, Chile, Perú, Canadá y Brasil, brindaron reconocimiento inmediato a Guaidó como presidente interino, defendiendo lo que como grupo consideran la transición libre, transparente y democrática para Venezuela. Por su parte,China, Rusia, Cuba, Bolivia, Irán y Turquía entre otras naciones, no son partidarios del reconocimiento del autoproclamado presidente interino, manteniendo firmes sus posturas en pro de la defensa de la soberanía, independencia y estabilidad del gobierno venezolano rechazando directamente lo que consideran ilegítima injerencia extranjera.

 

En este cuadro, el presidente colombiano Iván Duque afirma que Venezuela debe liberarse de la dictadura, bajo este argumento busca perfilarse como líder regional que propende -en sus palabras- por el restablecimiento de la democracia y el orden constitucional en Venezuela[1], con una estrategia de presión sistemática en bloque sostenida desde el Grupo de Lima donde ha participado activamente como opositor del gobierno venezolano llegando a liderar el reconocimiento internacional a Juan Guaidó como presidente interino.

 

Así pues, el papel de Colombia frente al gobierno de Nicolás Maduro se concreta en el ejercicio de presión sistemática para lograr la denominada “transición a la democracia” a través de la salida anticipada del poder de Nicolás Maduro y su respectivo aislamiento político, para tal fin, Duque lidera un proceso regional de armonización de acciones frente a Venezuela, por lo cual mantendrá todos los esfuerzos diplomáticos para aumentar el apoyo al nuevo gobierno de Juan Guaidó, trabajo que se ha desarrollado plenamente en las reuniones de la OEA. Bajo este contexto, como afirmó el canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo[2], las decisiones que en adelante tomé Colombia frente a Venezuela se darán dentro del marco del Grupo de Lima y en consulta con todos sus países miembros.

 

De esta manera, Colombia se encamina como líder regional con Estados Unidos como su aliado fundamental para precipitar el cerco diplomático a Maduro, con esto, se evidencia el retorno de la ideologización de la política exterior desde la presidencia. Así,las intenciones del mandatario colombiano y su respectivo gabinete frente a la situación venezolana se visibilizan mediante objetivos determinados como liderar la “transición democrática”, fortalecer su imagen en el terreno nacional e internacional, robustecer la imagen de Nicolás Maduro y su régimen gubernamental como enemigo público –estrategia que utilizó para las elecciones- y posicionarse como líder regional mediante el reacomodamiento de alianzas con Perú y Brasil.

 

El posicionamiento de Colombia en signo contrario al actual gobierno de Venezuela evidencian las intenciones del gobierno colombiano de concretar un nuevo proceso de integración regional bajo propuestas como el “PROSUR” que buscaría reemplazar a UNASUR y con esto en crear organismos que contribuyen al aislamiento del actual gobierno de Venezuela y al protagonismo del líder colombiano, lo cual no implica una verdadera profundización de la integracion en America Latina, pero sí un reacomodamiento de fuerzas y directrices ideológicas.

 

En efecto, el posicionamiento de Venezuela como un tema esencial en la agenda pública del presidente Duque ha fortalecido su imagen interna mejorando su conexión con varios sectores de la opinión pública que denotaban desfavorabilidad, igualmente, la reaparición del ELN como enemigo de la paz también ha contribuido no solo al mejoramiento de su imagen pública, sino también, al ejercicio de presión contra venezuela aduciendo temas de seguridad y retomando el discurso de la guerra contra el terrorismo, bandera bajo la cual desde la cancillería colombiana se pide al gobierno de Nicolás Maduro que aclare si miembros del ELN se encuentran en suelo venezolano, llegando a insinuar la complicidad del gobierno chavista al mantener lo que Holmes Trujillo denomina "posiciones evasivas" frente al tema, tensionando aún más las relaciones entre ambos mandatarios.

 

Así las cosas, se evidencia como Iván Duque está optando por nuevas formas de relacionamiento diplomático en su arriesgada apuesta de liderazgo regional contra el gobierno Venezolano, en especial, se denota una clara relación de sujeción con Estados Unidos. Por otra parte, en el corto plazo se espera una mayor tensión entre Bogotá y Caracas acompañada del aumento de la violencia y el desplazamiento en la frontera causada por la conflictividad con el ELN, junto al aumento la presión multilateral contra el gobierno chavista, lo cual plantea múltiples desafíos para Nicolás Maduro como el desconocimiento de su segundo mandato y la consecuente creación de gobierno paralelo.

 


[1]Comunicado del Gobierno de Colombia ante los hechos ocurridos el 23 de enero de 2019 en la República Bolivariana de Venezuela, Cancillería de Colombia.https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/publiques/comunicado-gobierno-colombia-hechos-ocurridos-23-enero-2019-republica-bolivariana, publicado el 23 de enero de 2019, retomado 26 de Enero de 2019.

[2] Las relaciones con Venezuela no se van a romper": Carlos Holmes Trujillo, por Zárate / Lagos El Espectador,https://www.elespectador.com/noticias/politica/las-relaciones-con-venezuela-no-se-van-romper-carlos-holmes-trujillo-articulo-835935 Publicado el 24 de Enero de 2019, recuperado el 26 de Enero de 2019.