Vanessa Romero Gutiérrez
OPRIC
Durante la visita de Estado que llevó a cabo el presidente de Estados Unidos a Cuba, su secretario de estado, John Kerry, se reunió con las delegaciones del gobierno y las FARC para conocer los avances del proceso de paz y para reiterar el apoyo del gobierno estadounidense al mismo. La intención última de la presencia de Kerry fue dar un empujón a los diálogos que atraviesan uno de los momentos de mayor tensión ya que se encuentran en su etapa final. Es preciso analizar la importancia de esta manifestación de apoyo al proceso y hasta dónde se puede enmarcar en la nueva lógica de acercamiento que la administración Obama ha iniciado con la región tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones con Cuba.
Es necesario tener presente que la reunión, entre Kerry y ambas delegaciones, se enmarca en un contexto histórico en el que después de más de 80 años un presidente estadounidense pisaba suelo cubano. En medio de tal acontecimiento, durante la rueda de prensa sostenida por ambos presidentes, Obama le agradeció a Castro que fuera el anfitrión de estos importantes diálogos y se manifestó optimista sobre el logro de la paz en Colombia[1].
Cabe resaltar que para Estados Unidos el proceso de paz resulta un tema no menospreciable pues significa poner fin al último conflicto armado en el continente. La visita a Cuba, aparte de ser la más representativa expresión de la normalización de las relaciones entre los dos países, también era la oportunidad de impulsar los diálogos de la Habana y mostrar coherencia con esa nueva lógica de acercamiento a la región y de manejo de conflictos internacionales que ha caracterizado al gobierno de Obama, apostándole al diálogo. “Lo hizo en el caso de Cuba con el histórico acuerdo de diciembre de 2014 y que busca sellar ahora con su visita. Pero también lo hizo sacando adelante un acuerdo nuclear con Irán que parecía imposible y empujado por las negociaciones para la crisis de Siria y Ucrania”[2].
Se puede afirmar que la reunión con Kerry fue muy productiva según las declaraciones posteriores de ambas delegaciones. A esto se suma que uno de los anuncios más importantes que hizo el Secretario de Estado fuera la intención de su país de ayudar con la seguridad de las personas que dejen las armas[3]. Además, sin duda alguna, la presencia de Kerry fortalece la confianza internacional en el proceso, a pesar de que el anunciado acuerdo final del 23 de marzo no se haya podido dar.
No puede entenderse esta reunión simplemente como una manifestación más de apoyo al proceso de paz. El encuentro de Kerry con los negociadores del proceso, en el marco de una visita histórica, demuestra el notable compromiso de Estados Unidos por impulsar el fin del último conflicto armado en la región. El hecho de que Kerry haya destinado parte de su agenda a conocer los avances del proceso evidencia que su gobierno le está apostando al éxito de este ya que se convertiría en un punto importante del legado en materia de política exterior de la administración Obama.
Ostensiblemente, el respaldo al proceso de paz por parte del gobierno estadounidense resulta trascendental para los negociadores tanto de las FARC como del gobierno. Si bien la intención de esta visita era “contribuir a la conclusión satisfactoria de las conversaciones de paz”[4] como lo indicó el portavoz de la Casa Blanca, Ben Rodhes, es clave señalar que el proceso no puede moverse al ritmo impuesto por actores externos. Cierto es que la firma del acuerdo final entre el gobierno y las FARC hubiera supuesto la cereza del pastel de la visita de Obama a Cuba. Sin embargo, aunque el apoyo de Estados Unidos al proceso, a través de su enviado especial Bernard Aronson, ha sido importante y lo seguirá siendo, el mismo proceso debe seguir desarrollándose de manera autónoma y a su propio ritmo.
Es evidente que la apuesta de Estados Unidos por la paz de Colombia es tanto un interés genuino como una estrategia de influencia regional. Lo primero, porque la salida negociada al conflicto armado colombiano iría en concordancia con la línea ideológica de Obama de solucionar los conflictos mediante el diálogo y, lo segundo, porque la participación de Estados Unidos en el proceso y su éxito legitimaría su liderazgo regional y su nueva lógica de acercamiento a la región que se manifiesta de una forma menos militarista.
En cuanto al escenario colombiano vale la pena destacar que el apoyo al proceso por parte de Estados Unidos de una manera tan directa sigue le da un aire a las presiones internas que han arreciado las críticas ante el no cumplimiento de la fecha del acuerdo final. Es así como el apoyo internacional sigue poniendo el contrapeso a la fuerte presión de los sectores opositores a la mesa y distensiona el debate nacional.
[1] “Obama dice que se mantiene "optimista" sobre lograr la paz en Colombia” En: Vanguardialiberal.com http://www.vanguardia.com/mundo/351923-obama-dice-que-se-mantiene-optimista-sobre-lograr-la-paz-en-colombia. 21 de marzo de 2016. Consultado el 24 de marzo de 2016
[2] “Impulsar diálogos de paz con Farc, entre intenciones de Obama en Cuba” En: Eltiempo.com
http://www.eltiempo.com/mundo/ee-uu-y-canada/proceso-de-paz-paz-de-colombia-un-tema-personal-para-obama-y-kerry/16541854. 20 de marzo de 2016. Consultado el 21 de Marzo de 2016
[3] “John Kerry se reunió con negociadores del Gobierno y las FARC” En: Semana.com
http://www.semana.com/nacion/articulo/john-kerry-se-reune-con-los-delegados-de-gobierno-y-farc-en-cuba/466286. 21 de marzo de 2016. Consultado el 22 de marzo de 2016
[4] “Kerry "revisará los avances" hacia la paz durante su viaje a Cuba” En: Semana.com http://www.semana.com/nacion/articulo/kerry-revisara-los-avances-hacia-la-paz-durante-su-viaje-a-cuba/465671. 17 de Marzo de 2016. Consultado el 21 de marzo de 2016