Camila Natalia Parra Carrillo
OPRIC
Uno de los pilares fundamentales para una política exterior adecuada, corresponde a las buenas relaciones que se tengan con los países vecinos, principalmente con aquellos que se comparte algún tipo de frontera ya que gracias a su cercanía, son estos los primeros que aseguran vínculos económicos, comerciales y políticos en un mundo cada vez más globalizado. En el caso Colombiano, en los últimos años han merecido especial atención dos de estos países; Ecuador y Venezuela. Debido a la particularidad de sus relaciones diplomáticas y económicas.
Para el caso con el Ecuador, durante los últimos diez años las relaciones que ha mantenido con el Estado Colombiano han sido cambiantes dependiendo del gobernante de turno. En el 2008, se presenta una crisis diplomática debido a la intervención militar del ejército Colombiano (Operación Fénix)[1] en el territorio Ecuatoriano, lo cual deterioro de manera significativa la relación que ambos países tenían, lo que desencadeno en el envió de tropas a la frontera y el cierre temporal de las embajadas en cada Estado. La situación se superó solo hasta el 2010, cuando Juan Manuel Santos asumió el poder y realizo cambios en las relaciones internacionales del país. A partir de ese momento las relaciones diplomáticas entre los dos países cambiaron. Dando lugar a relaciones más cordiales de interdependencia económica y comercial.
Como consecuencia de esto se aprecia un clima diplomático de cooperación, donde los gobiernos están más interesados en un intercambio comercial de mayor provecho, que en una crisis de relaciones sociales, ejemplo de ello fue el acuerdo sobre la salvaguardia cambiaria firmado en el 2015, en el cual se ratificó a Ecuador como “el mercado más importante para las exportaciones colombianas de valor agregado después de Estados Unidos”[2]. Además de esto, también es importante tener en cuenta la situación económica ecuatoriana, puesto que al tener como moneda nacional al dólar se debe propender por un manejo fiscal adecuado y una balanza de pagos estable en un momento de fuertes fluctuaciones económicas a nivel mundial; lo que para el caso en concreto lo ubica en una situación de priorizar intereses y aliados comerciales.
Adicionalmente, uno de los elementos en la política exterior Ecuatoriana, corresponde al principio de no intervención el cual ha mantenido de manera sistemática en la región. Impulsando en lugar de ello organizaciones regionales tales como UNASUR, CELAC, CAN, donde puede tener cierta injerencia de una manera indirecta, la cual no vea comprometida sus intereses.
Ahora bien, analizando el panorama Venezolano se aprecia una situación totalmente diferente. Por un lado está el cierre unilateral de la frontera y el poco interés de ambos gobiernos por solucionar la crisis, mientras que por el otro se encuentra la situación interna de Venezuela, un país con desorden político por el choque de poderes y con una inflación del 108%[3].
Una de las razones del cierre de la frontera que no tuvo gran auge mediático, correspondió a que las zonas limítrofes con Colombia poseen un gran potencial electoral partidario del régimen, el cual se estaba viendo amenazado por la presencia de Colombianos en dichos territorios, lo que los convirtió en el chivo expiatorio de una administración que no quiere ver perdido su status quo. A esto se suma el caos imperante por la falta de gobernanza interna, la cual se deteriorará aún más en las próximas elecciones regionales si la oposición logra seguir consolidándose como la ha venido haciendo.
Por otro lado, se encuentran los problemas estructurales que hay en la frontera. Narcotráfico, Contrabando y presencia de grupos armados. Los cuales responden a lógicas de abandono estatal y corrupción en las altas esferas de la institucionalidad. Lo que sin lugar a duda, no se remedia con el cierre y militarización de la zona, si no que por el contrario se hace necesario un apoyo social que estreche los lazos culturales entre dos países históricamente hermanos.
Es de importancia destacar también las posiciones que ambos gobiernos han tenido a lo largo del conflicto, puesto que al ser ideológicamente opuestos, las negociaciones no obtienen el resultado esperado y por el contrario se convierten en bombas mediáticas que polarizan aún más la opinión, haciendo cada vez más difícil una concertación que beneficie a ambos actores.
Ahora pues, se entienden mejor las diferencias entre las relaciones del Estado Colombiano con estos dos vecinos, mientras que por un lado las discusiones son acaloradas e infértiles, por el otro son de un perfil bajo y con poca incidencia en los medios de comunicación pero con la característica que dan resultado. Lo cierto es, que la incidencia de decisiones internas puede repercutir de forma negativa o positiva en la manera como algún Estado se relaciona con otro en un mundo cada vez más de interdependencia mutua.
[1] Refiere a los bombardeos ocurridos en la frontera a los campamentos de las FARC que dieron de baja a Álias “Raul Reyes”.
[2] Mincomercio, industria y turismo, Colombia y Ecuador logran acuerdo sobre salvaguardia cambiaria. http://www.mincit.gov.co/publicaciones.php?id=32462
[3] El Tiempo.com, Inflación de Venezuela fue de 108 % a septiembre de 2015. http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/inflacion-en-venezuela-en-2015-revelada-por-el-banco-central-/16482134