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Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Entrevista OPRIC

Juan Carlos Rubiano Valencia


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Captura de pantalla 2026 04 09 233952La cumbre III de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrada el pasado 28 y 29 enero en Costa Rica, colocó sobre la mesa de manera destacada los temas concernientes a lucha contra la pobreza y el cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba; no obstante la cumbre fue un espacio ideal de posicionamiento internacional de Colombia como un país moderno, preocupación central de la administración Santos, en este proceso de posicionamiento han estado temas como el desarrollo, sumado a ello  la apertura de Colombia ante el mundo en el marco de una estrategia multilateral. Este relativo éxito en materia internacional de la administración Santos queda corroborado en el fuerte apoyo en el tema de los diálogos de paz, que incluso salió a relucir positivamente en la cumbre de la CELAC.

En este sentido partiendo de los dos ejes desarrollo/modernización y multilateralismo, que se concretizaron por un lado en el “éxito” de la lucha contra la pobreza en Colombia, y por otro en la apertura diplomática y el beneplácito en el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

En lo respecta a la lucha contra la pobreza punto clave de la cumbre, se centró en dos ejes; por un lado en el desarrollo de políticas públicas que logren responder de manera efectiva al flagelo de la pobreza, como sostuvo el presidente Solís “No hay prioridad mayor que garantizar la sostenibilidad de las políticas públicas que, en los próximos años, nos conduzcan finalmente a derrotar el hambre y la miseria en nuestra región.”[1] Por otro lado discusión giro entorno al momento que pasa la economía latinoamericana y a la generación de cooperación con organismos internacionales para la superación de las condiciones que generan este fenómeno en la región y de esta manera generar intervenciones asertivas por parte de los Estados de la región “…la persistente fragilidad económica en el bloque exige un sacrificio mayor para enfrentar la pobreza en América Latina y el Caribe, con una población de 600 millones y un PIB combinado de 6 billones (mil millones) de dólares.”[2]

De la misma manera y si se quiere con más intensidad brilló el tema de las relaciones Cuba y Estados Unidos, donde el común denominador fue el recibimiento con beneplácito por parte de los Estados latinoamericanos y caribeños, del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados, pero además el llamamiento enérgico hecho por los jefes de Estado al levantamiento del bloqueo económico, “Los gobernantes reunidos en Costa Rica "reiteran su más profunda preocupación y rechazo al recrudecimiento de la dimensión internacional del bloqueo" y recuerdan que "causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano." [3]   

A la sazón de lo anterior es importante destacar el papel jugado por Colombia en la cumbre de la CELAC, es decir el rol que ha pretendido asumir Colombia en el concierto regional especialmente con la administración Santos, es decir el de un país moderno, abierto, democrático, encaminado al desarrollo; este rol que se ha hecho cada vez más explícito en los encuentros internacionales de Colombia.

De esta manera en la cumbre  CELAC Colombia se mostró como uno de los países líderes en la lucha contra la pobreza, aun mas como modelo a seguir en la implementación de acciones en contra de dicho flagelo; en palabras del mismo Santos “Celebro que Colombia esté dentro de los países que más disminuyeron la pobreza en el año 2013, último año en que se cuenta con cifras comparativas”[4]” Y hemos logrado bastante. En los últimos 4 años –entre 2010 y 2014– la pobreza en Colombia bajó casi 10 puntos porcentuales, al pasar del 39 por ciento al 29,3 por ciento. ¡Eso son 3 millones 600 mil personas que superaron la pobreza! En el mismo periodo la pobreza extrema bajó más de 5 puntos porcentuales, al pasar del 13,5 por ciento al 8,4 por ciento. ¡Son 2 millones de colombianos que salieron de la indigencia!...”[5] “ Yo animo a nuestros colegas de América Latina y el Caribe a que usen ese indicador que puedo dar fe contribuye enormemente a darle más eficiencia, es decir uno de los principios del Buen Gobierno, a los recursos que se destinan en la lucha contra la pobreza.”[6]

Por otra parte el presidente Santos y el gobierno colombiano reiteraron su apoyo al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y aún más el fin del bloqueo económico a la isla, a lo anterior Santos manifestó: “Hace casi tres años, cuando Colombia fue sede de la VI Cumbre de las Américas, me referí a Cuba en mi discurso de instalación, con las siguientes palabras: “El aislamiento, el embargo, la indiferencia, el mirar para otro lado, han demostrado ya su ineficacia. En el mundo de hoy no se justifica ese camino. Es un anacronismo que nos mantiene anclados a una era de Guerra Fría superada hace ya varias décadas. Así como sería inaceptable otra cita hemisférica con un Haití postrado, también lo sería sin una Cuba presente. No podemos ser indiferentes a un proceso de cambio al interior de Cuba que es reconocido cada vez más ampliamente y que debe continuar. Es hora de superar la parálisis a la que lleva la terquedad ideológica y buscar consensos mínimos para que ese proceso de cambio llegue a buen puerto, sin bloqueo, por el bien del pueblo cubano”. Pues bien: hoy –tres años después– nos preparamos para celebrar en Panamá una Cumbre de las Américas verdaderamente histórica, una cumbre como debe ser: con Cuba y todos los países del hemisferio…”[7]

Tras lo anterior lo que se puede ver entre líneas, es un cambio de la política internacional colombiana, que evidentemente el gobierno ha desarrollado, pero que sin embargo se puede analizar en estos hechos de la coyuntura. El cambio de la política internacional se traduce por un lado en el rol que juega en el ámbito regional, es decir como líder, como país en crecimiento económico; pero además en la relación y en la perspectiva respecto de la región manifestada en un fuerte interés en mirar a América Latina  y el Caribe como socios estratégico en la cooperación para un desarrollo nacional, hecho manifiesto en el manejo diplomático que le dio Santos en el marco de la cumbre a impase con Pastrana respecto de la oposición en Venezuela; se puede afirmar un distanciamiento con la doctrina del réspice polum, marcada por los hechos coyunturales. Sin perjuicio de lo anterior cabe subrayar que la agenda adelantada por Santos para el país, responde a unas lógicas de neo liberalización –si se permite el término- en el marco de lo que el mismo presidente ha denominado su posición en el espectro ideológico, con ello me refiero a la tercera vía.

En conclusión la III de la CELAC sirvió para que Colombia siguiera encaminado por buena vía el escalamiento en el concierto internacional, que se ha concretizado en primer lugar en fortalecer la inversión colombiana en el exterior tanto en el sector real como el financiero;[8] de igual manera el fortalecimiento de la inversión extranjera en Colombia desde un modelo neo liberal ha sido evidente en esta administración.[9]   Así que el escalamiento de Colombia en el plano internacional, se puede decir que es la forma en que el país asume la globalización,  a partir de agendas determinadas que pretenden el interés nacional desde la perspectiva del gobierno que no se agotan en lo económico, no obstante esta ha sido la tendencia, sino en aliados estratégicos. Finalmente vale la pena reseñar que esta arremetida también se ha dado en otros escenarios como la consideración de ingreso de Colombia en la OCDE, que nos plantearía el interrogante del margen de acción nacional en política exterior, económica,  y tributaria.