Escudo de la República de Colombia

Facebook OPRIC

Suscribete a OPRIC

Enfoque Teórico

Los debates en relaciones internacionales han pasado por diversas etapas. Desde la ejecución de la disciplina por parte del actor estatal a través de la diplomacia, las agencias internacionales y demás, pasando por los debates sobre la asimetría y la inequidad de poder dentro del sistema internacional, hasta la aparición de nuevos actores que compiten o complementan la acción estatal (dependiendo del enfoque donde se mire).

Dentro de las ciencias sociales los cambios también fueron notorios. El positivismo entró en una época de debate por parte de varios científicos sociales que vieron en éste un enfoque incompleto para la disciplina puesto que en el afán de mostrar el “ser” se olvidaba de diversas interacciones sociales históricas de la construcción de la realidad. El positivismo “fracasó en las dos formas que adoptó, la del criterio empirista y la de la lógica de la verificación. El primero porque la proposición con forma de universal no podía ser verificada y porque el criterio de verificación no fue preciso ni formalizado, al grado de no constituir una solución lógica rigurosa” (De la Garza Toledo, 1988: 15) además de hacer agua al tratar la realidad social como universal, ahistórica y medible.

A partir de esto, se presentan diversos debates alrededor de la epistemología social. La aparición de diversas corrientes que contestaran a la crisis del positivismo no se hizo esperar. Una de ellas es el posmodernismo, o la radicalización epistemológica, con lo cual, la relatividad y la infección irracional de la razón son elementos constitutivos de la realidad social. Además no hay nada más alejado de la realidad que la uniformidad del universo cognosible (Mansilla, 2003:89,93).

Otra de las ideas que surgió ante esta crisis positivista, fue el constructivismo, que a partir de elementos como el lenguaje, la interacción social y los contextos va haciendo una construcción del mundo fáctico, afectado ampliamente por estos factores. El constructivismo

“plantea que la realidad se conoce a través del sujeto, de sus percepciones, así como del sentido de la acción, es decir, que la realidad sólo es cognoscible por medio de la interpretación y esta es reflexiva con relación al contexto y al discurso” (Aranda Sánchez, 2002:219).

A partir de estos elementos, se busca llegar a unos metadiscursos o metateorías enmarcadas dentro de la acción de los sujetos que interactúan entre sí, y que definen una perspectiva del mundo. Hay una amplia diferencia respecto al positivismo, puesto que no hay una separación entre sujeto y objeto, ya que estos se entrecruzan, se afectan y se reconstruyen.

Estableciendo algunos parámetros del paradigma constructivista, siguiendo a Aranda Sánchez (2002:220), se puede decir que:

  • Las realidades se construyen de manera histórica (y no ahistórica como el positivismo) y con elementos cotidianos, es decir se hace una reelaboración de anteriores creaciones a través de la práctica social.
  • El proceso de construcción se hace a través de la interiorización de lo existente y su interpretación definida por los conocimientos y percepciones de las realidades en marcha.
  • La realidad tiene una existencia propia, auténtica, definida por la exteriorización de lo internalizado, ésta realidad es el marco en el cual la realidad se mueve, es decir, la realidad existe y es dinámica, no estática (como el positivismo lo afirmaba y uniformaba).
  • El constructivismo es una perspectiva crítica ya que vive en constante desconstrucción de la realidad, y niega cualquier tipo de principio incontestable. Es un paradigma de “producción” y “resignificación” y por consiguente, niega cualquier tipo de verdad absoluta o sujeto elaborado e inamovible.

Es importante resaltar lo que podríamos llamar “el doble juego” del constructivismo que se define como “interiorización de lo exterior y exteriorización de lo interior” (Aranda Sánchez, 2002:220) lo cual define muy ampliamente el proceso del constructivismo como herramienta de las ciencias sociales. A partir de esta definición, podemos inferir que se dan dentro de la realidad social, interdependencias que establecen una realidad social. Éste punto en particular será importante para el estudio de las relaciones internacionales bajo esta óptica.

El constructivismo dentro de las Relaciones Internacionales

Algunos de los autores más importantes en la aplicación del constructivismo dentro de la disciplina fueron Wendt (1992) y Onuf (2002). Pero antes de ampliar los conceptos específicos que refieren a las relaciones internacionales, queremos ampliar algunos conceptos del constructivismo que permiten una mirada desde aquí a la disciplina.

Parafraseando a Aranda Sánchez, anteriormente se daba por sentado que la acción social estaba a cargo de actores “designados o elegidos” para emprender acciones dentro de cierto espacio (2002:226). Si miramos este primer concepto, tenemos ya una crítica a perspectivas como el realismo y en cierta medida el neorrealismo, puesto que desde aquí siempre se ha dado al Estado como el actor fundamental dentro del sistema internacional. La globalización y el desdibujamiento de las fronteras hacen que “la política –en la cual podríamos añadir la internacional- se deslimita y se desestataliza”[1] (Beck, 2004:27) y ante este fenómeno, otros actores aparecen en la escena internacional, permeando la designación estatal e interactuando dentro del sistema internacional. Aquí el constructivismo permite una redefinición de las relaciones internacionales y desde éste, se puede releer la realidad internacional, sobre todo en los tiempos de la globalización.

Es importante ver también, que desde la perspectiva de Norbert Elías (Aranda Sánchez, 2002:222) las interacciones que implica este tipo de perspectivas, no son ni mucho menos equilibradas, sino asimétricas y desiguales ya sea por factores de poder (u otras que podríamos considerar como por ejemplo carencia de información, de recursos, de conocimientos etc.). Dentro de las relaciones internacionales, este tipo de debates ya se han realizado previamente, pero sólo desde las perspectivas del Estado Nación (las teorías de la dependencia y del desarrollo del subdesarrollo de Günder Frank). Una lectura de este tipo de relaciones bajo la luz del constructivismo permite también el análisis de movimientos sociales emergentes y nuevos actores que definen lo internacional.

Otro concepto importante de la generalidad del constructivismo es que

“se va estructurando una diferente visión de las cosas, particularmente del orden establecido y su legitimidad, la cual se presenta como un nuevo simbolismo que por lo mismo otorga nuevos sentidos a las acciones” (Aranda Sánchez, 2002:228)

La globalización ha logrado redefinir legitimidades y ha generado cambios en las estructuras que otrora imperaban y esta nueva visión es fundamental para la discusión de la disciplina de las relaciones internacionales, no sólo la lectura de los nuevos actores, sino su accionar, su legitimidad y los nuevos sentidos que construyen.

Por último, la concepción que definimos como “el doble juego” permite entender y profundizar el concepto de lo “interméstico”[2] que definimos arriba alrededor del estado del arte de la política exterior colombiana ya que éste doble juego entendido desde la interacción social, aplica de manera amplia cuando se trae al plano de las relaciones internacionales.

De esta manera, y entrando a las definiciones que se han formulado desde la disciplina, el constructivismo hace aportes importantes a las relaciones internacionales ya que mirando el sistema internacional es bueno para explicar los cambios institucionales, sus límites y sus procesos (Lezaun, 2002:230).

Dentro de la evolución teórica de las relaciones internacionales, el final de la guerra fría calentó el debate respecto a la visión del campo de estudio. Onuf arguye que ante la preeminencia estadounidense dentro de la disciplina, los europeos huyendo de la perspectiva marxista (en declive ante la retirada soviética) abrazaron el constructivismo como una alternativa atractiva ya que no compartían la visión estatal norteamericana. Además el constructivismo permite mirar las interacciones sociales que construyen el mundo ya que como dice el autor “Society is what it does” (2002:129).

Wendt (1992) por su parte, hace en uno de sus artículos una crítica a las presunciones realistas y neorrealistas de un sistema internacional anárquico, y analiza el sistema internacional desde una construcción que se hace socialmente, ya que es allí donde se establecen los poderes políticos bajo ese sistema “anárquico”.

Entonces pues podemos caracterizar al constructivismo dentro de la disciplina siguiendo a Arenas Ferro cuando afirma que

“las relaciones internacionales deben ser miradas como relaciones sociales (relaciones intersubjetivas entre individuos y colectivos). Cada actor tiene sus propios intereses, desde los cuales actúan para establecer relaciones entre sí, estas relaciones van constituyendo o construyendo las instituciones que rigen lo internacional, así como las diferentes versiones de la realidad internacional que nos rodea” (224 :2009).

Parafraseando esta definición, se puede afirmar que a partir de esta formulación, las normas, los fines, los lineamientos del sistema internacional y su accionar está supeditado a las relaciones sociales existentes y su papel dentro del espectro social.

Arenas Ferro aporta enumeradamente, a modo de conclusión, las particularidades del constructivismo dentro de las relaciones internacionales

“a) los actores internacionales de diversa índole (no sólo los Estados), establecen a partir de sus interrelaciones las normas e instituciones que rigen lo internacional, b) las normas e instituciones internacionales afectan y modifican a los actores internacionales en la medida en que estos ponen en juego sus intereses, aprenden en el proceso de interrelación y construyen su propia identidad, c) los actores continúan afectando las normas e instituciones internacionales, y d) el sistema internacional, sus instituciones y los actores que en él se interrelacionan se encuentran en permanente cambio o construcción”(2009).

De esta manera se puede definir al constructivismo dentro del campo de los estudios internacionales. Para este observatorio es una herramienta fundamental, ya que la lectura de movimientos sociales y resistencias y sistema económico internacional (que implica multinacionales, transnacionales y agentes económicos) requiere de una lectura que no se concentre tan solo en el Estado y sus herramientas diplomáticas. Además es importante ver como gremios locales y algunos grupos de presión, influencian la política exterior colombiana con lo cual, de nuevo, el constructivismo se muestra como una herramienta efectiva y abarcante.

[1] Cursivas del autor.

[2] Concepto de Brian Hocking que establece una relación, interacción y unión inevitable entre lo doméstico y lo internacional.