Escudo de la República de Colombia

Facebook OPRIC

Suscribete a OPRIC

El vuelo en círculos de la nueva Canciller

Christian Chacón Herrera descarga

OPRIC

 

La recién nombrada Canciller Marta Lucía Ramírez terminó su gira internacional, en lo que parece una especie de relanzamiento del papel político del Ministerio de Relaciones Exteriores luego del interludio de silencio dejado por la anterior funcionaria, Claudia Blum, quien había dejado al margen a la Cancillería en el ámbito nacional e internacional, pues su ausencia y desatino en los temas centrales de competencia del ministerio como la diplomacia de las vacunas, la desgastada cuestión venezolana y las presiones externas alrededor del proceso de paz, habían convertido a San Carlos como un mero apéndice en el gobierno de Iván Duque.

 

Sin embargo, este relanzamiento no se da en el vacío, sino que se consolida en un contexto de crisis política doméstica y un señalamiento constante al gobierno de Iván Duque por los abusos en materia de Derechos Humanos, la preocupación por el avance de la implementación del proceso de paz y la urgencia por avanzar en el Plan Nacional de Vacunación, asuntos que explotaron de manera paralela para el Gobierno Nacional.

 

El libreto de la Canciller, aunque es de Perogrullo, sí ha tenido unos matices que rompen con el consenso negacionista que ha tenido el gobierno respecto al paro nacional, a los abusos de la fuerza pública y a la situación doméstica en términos de violencia. Tras el primer traspiés, a saber la retractación del rechazo inicial de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su posterior recepción, la nueva Canciller ha figurado en Estados Unidos y Europa como una plena defensora de la investigación de los “casos aislados” de “indisciplina” en las fuerzas policiales, sin responder a la sistematicidad que algunas organizaciones tanto nacionales como internacionales a saber, Temblores, Human Rights Watch y otras han indicado, muy en línea por lo señalado por Duque en entrevista al Diario El País[1]

 

Su discurso de diálogo con lo sectores sociales y de avances en materia social en distintos escenarios, se condensa en lo indicado en España, donde resaltó que “Lamentablemente todos nuestros países tienen un pasado de desencuentros entre la ciudadanía y el Estado, en parte por la corrupción, esa desazón ciudadana muchas veces obedece a casos de corrupción que tenemos que corregir”[2]  y para mantener la coherencia discursiva frente a la cuestión venezolana, declaró “miremos la foto completa, a pesar de las dificultades seguimos teniendo una democracia, que es lo que está faltando en buena parte de América Latina”[3].

 

De hecho, la cuestión de la migración venezolana y la recepción y normalización de los migrantes (iniciativa positiva en lo que a política exterior se refiere), ha sido una de las banderas del gobierno colombiano trasladada a través de su Cancillería, y que le ha servido al gobierno para tender puentes en materia de cooperación internacional, como lo dejó ver Ramírez en Washington y en Madrid. Por otro lado, los asuntos de la pandemia tuvieron un alto relieve en su paso por Estados Unidos, sobre todo por la estrategia ya anunciada del “préstamo” de vacunas por parte de los Estados Unidos, lo que implica una reconstrucción y mayor acercamiento con el gobierno de Joe Biden, que lleve una interlocución más directa, incluso promoviendo una prevalencia del tema de salud pública por encima de la conflictiva agenda alrededor de los Derechos Humanos.

 

Sin embargo, la estrategia no está exenta de las paradojas que ha tenido este gobierno en materia de política exterior. La última gran cruzada internacional colombiana fue realizada por el ex Canciller Trujillo, con el desconcertante propósito de hacer una diplomacia contra la institucionalidad colombiana (como sucedió con la JEP) y contra el acuerdo de paz. Ahora, Ramírez va con el salvavidas contra la credibilidad de la institucionalidad colombiana, aceptando la visita de la CIDH, con el interés de recibir las recomendaciones de dicha institución y promoviendo un discurso más flexible frente al Paro Nacional, la protesta social y con una invitación más bien endeble al diálogo social.

 

Otro aspecto paradójico es que no hace más de un mes, el acuerdo de paz fue blanco de crítica por parte de la Canciller en columna de El Tiempo[4] al considerarlo un cheque en blanco para la eclosión y el desarrollo de las protestas sociales, lo cual minaría su alcance para el fin del conflicto y lo promovería como un catalizador de la protesta porque sí. Ahora, en el ámbito externo, debe salir a defender el mismo acuerdo, pues es un punto inamovible para la comunidad internacional interesada en el desarrollo de lo pactado con las FARC-EP, pero no hay ningún signo claro de cómo compatibilizar los discursos sobre el cumplimiento del acuerdo. El mismo ex presidente César Gaviria indicó que “La muy desafortunada publicación del artículo de la vicepresidente canciller, atribuyéndole las pérdidas de vidas durante las protestas al proceso de paz, destruye de un tajo los esfuerzos de la administración por demostrar que sí ha cumplido el acuerdo”[5], lo cual se suma a las declaraciones de Blum, quien indicó que la responsabilidad del proceso recae sobre las disidencias y no sobre el Gobierno Nacional.

 

Ramírez abre su período como Canciller con el interés de volver a darle un impulso al Ministerio de Relaciones Exteriores como la promotora de una imagen política favorable para el Gobierno Nacional, pero con terreno perdido durante el periodo de Blum (tensión con la campaña del ahora presidente Biden, una ejecución desobligante de su función como Canciller doméstica e internacionalmente) y con un discurso difícil de sostener, pues la incoherencia doméstica/internacional incluso ha amenazado la imagen de Colombia como líder en la cruzada contra Nicolás Maduro, pues hoy parece verse ante el espejo y la dinámica del enemigo interno utilizada frente al paro nacional sigue sin calar en la opinión pública. Ramírez tendrá un arduo trabajo y la Cancillería será un bastión fundamental sí Duque espera mejorar su deteriorada imagen internacional, lo cual requerirá morigerar las voces beligerantes de su partido, hacer concesiones a los organismos internacionales (la recepción de las recomendaciones de la CIDH serán un buen racero) y alcanzar que su aliado estratégico lo lleve de vuelta al rebaño.

 


[1] Iván Duque: “no voy a dejar que nadie desangre a Colombia”. Diario El País. https://elpais.com/internacional/2021-05-31/ivan-duque-no-voy-a-aceptar-que-nadie-desangre-a-colombia.html

[2] Vicepresidenta terminó su gira por Europa con visita a España. Web Radio Nacional de Colombia. http://34.205.36.88/actualidad/politica/marta-lucia-ramirez-termino-gira-a-europa-espana

[3] “La violación de derechos no está institucionalizada en la policía” Diario El País. https://elpais.com/internacional/2021-06-16/la-violacion-de-derechos-no-esta-institucionalizada-en-la-policia.html

[4] Ramírez, M. El país ‘en modo paro’ amenaza la paz social. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/marta-lucia-ramirez/columna-de-marta-lucia-ramirez-sobre-el-paro-en-el-pais-589624

[5] César Gaviria criticó a Marta Lucía Ramírez. RCN RADIO. https://www.rcnradio.com/politica/cesar-gaviria-arremetio-contra-marta-lucia-ramirez